Londres: son más de 1000 los detenidos por los disturbios y se suma una quinta víctima fatal. El gobierno estudia la interrupción de las redes sociales

Como en otras revueltas populares que pusieron en jaque a distintos gobiernos (el Mundo Árabe) o hasta alcanzaron derrocar a uno, como la caída de Hosni Mubarak en Egipto, las redes sociales vuelven a estar en el ojo de la tormenta en Inglaterra, tras la ola de violencia que se desató, con saques e incendios de comercios y viviendas que comenzaron en Londres y se propagaron a otras ciudades.

Luego de los masivos y feroces disturbios, el Gobierno inglés evalúa, por un lado, impedir el acceso tanto a Twitter como Facebook si se planean actos de violencia, mientras al mismo tiempo, Scotland Yard instó a los ciudadanos a ayudar con “la cacería” de agitadores y que utilicen las redes sociales para acelerar las denuncias.

David Cameron confirmó que el gobierno considera impedirle a aquellos responsables de los recientes disturbios e incidentes utilizar sitios de redes sociales, ya que, consideró, que muchos de los hechos ocurridos en los últimos días “fueron coordinados a través del Internet y teléfonos celulares”.

“Estamos trabajando con la Policía, los servicios de Inteligencia y el sector (de comunicación) para evaluar si es correcto impedir que se utilice comunicación vía estos sitios web y otros servicios, si se tiene conocimiento que están planeando violencia, disturbios y criminalidad”, subrayó el mandatario.

Por su parte, la Policía utilizó el sitio de fotos flikr para publicar unas 25 imágenes de jóvenes que saqueaban comercios y quemaban vehículos en la capital. Uno de los proyectos individuales, llamado “Cazar al saqueador”, fue creado por un británico que lanzó un blog en el que publica fotos de jóvenes que participaron de los hechos de violencia, las cuales son luego analizadas por las autoridades para realizar detenciones.

Además, muchos británicos utilizaron las redes sociales por Internet como Twitter, Facebook y Bebo, para denunciar y exponer a aquellos que participaron de los disturbios, al publicar fotos de encapuchados o videos de jóvenes enmascarados incendiando comercios.

Muchos de los incidentes, que comenzaron en Londres pero que se propagaron a otros sitios del país, fueron capturados por las cámaras de teléfonos celulares, grabadores de video o cámaras de seguridad de circuito cerrado (CCTV), y las imágenes rápidamente fueron publicadas en la red.