Amenaza de bomba antes del sorteo en Sudáfrica

Corridas, pánico y alarma antes del sorteo. La policía sudafricana sufrió el primer gran susto en la organización del Mundial-2010 con una amenaza de bomba en el Centro de Convenciones de Ciudad del Cabo, donde está programado para hoy mismo el sorteo de los grupos. La amenaza obligó a una importante acción de la brigada de explosivos.

Durante una hora, entre las 12 y las 13 (hora de Sudáfrica), la policía impidió el paso a los invitados y la prensa que se acercaban con varias horas de adelanto al sorteo, fijado para las 19 (las 14 de nuestro país).

“Un periodista extranjero dijo que tenía una bomba en su bolsa” a los policías que controlan el acceso al centro, declaró el portavoz de la policía nacional, Vishnu Naidoo. “Dejó caer la bolsa e intentó huir, aunque fue atrapado y detenido”, añadió Naidoo, sin querer dar detalles sobre la nacionalidad del periodista o la validez de su acreditación para el sorteo.

Un miembro de la brigada de explosivos se enfundó un traje de protección, que tardó unos diez minutos en colocarse, y como si se tratara de un personaje de 20.000 leguas de viaje submarino, con una pesada escafandra. Tras entrar en el recinto, salió pocos minutos poco después, al comprobar que era una falsa alarma y en la bolsa había sólo una cámara de fotos.

Cuando la policía dio la alarma, entre los primeros colocados en la fila, para llegar al sorteo estaba el presidente de la federación chilena, Harold Mayne Nichols, en la entrada número cinco del edificio, mientras decenas de periodistas empezaban a agolparse para poder entrar.

“Les pido por favor que echen hacia atrás. Este tipo de avisos hay que tomarlos con seriedad. Insisto en que despejen la entrada mientras nuestros agentes tratan de ver la gravedad de la situación”, afirmaba Jeftha Endomo, una oficial encargada de dirigir el cordón policial que trataba de alejar a la gente de la entrada.

Perros policía, equipos de explosivos, decenas de agentes. Sudáfrica quiso probar que estaba preparada para cualquier eventualidad, mientras les filmaban cámaras de las cadenas de TV de todo el mundo.