El fuerte rebote de Wall Street no conspiró para que los bonos argentinos detuvieran su seguidilla de caídas. El riesgo país volvió a saltar 4,2% para cerrar en 675 puntos básicos y ostentar el valor más alto del año. Lo vienen advirtiendo los analistas: los 600 puntos hoy son el piso y no el techo, que estará determinado por como siga el mix indiosincrático (lésea chances electorales del oficialismo) y el clima global.
Así y todo, algunos jugadores del mercado ensayan respuestas a este empeoramiento. ¿Estamos frente a un deterioro de los fundamentos o a un mercado con más vendedores que compradores? Grit Capital Group advierte que el CDS argentino (el seguro contra un default) a 2 años volvió a subir hasta 753 puntos básicos. «Los bancos que venden protección pueden cubrir su exposición vendiendo bonos en corto. En un mercado con poca liquidez, estas operaciones pueden amplificar las caídas», dicen.
Según el análisis de la AlyC, Argentina perdió un comprador clave: el inversor local. Sostiene que la participación de residentes en los Globales cayó desde un máximo cercano al 33% hasta el 20,4%. «Parte de esa demanda migró hacia los US$ 5.300 millones en Bonars emitidos este año», recuerdan.
«A la menor demanda local se suman US$ 4.000 millones en pagos de utilidades y dividendos al exterior entre enero y septiembre. Con menos compradores domésticos, las ventas de fondos internacionales tienen un impacto mayor sobre los precios», sostiene.
Grit advierte otro factor técnico: muchos fondos de Estados Unidos cierran su ejercicio el 31 de octubre. «La reorganización de carteras y la reducción de exposición al riesgo podrían estar presionando los bonos argentinos, incluso sin cambios significativos en la macro», ensayan como explicación.
Otro aspecto que mencionan es que Brasil está capturando la atención de los fondos especializados en América Latina. Su elección presidencial concentra expectativas y capital. «Argentina, mientras tanto, enfrenta una escasez de catalizadores inmediatos que reactiven la demanda», sostienen.
Tampoco juega a favor el ruido global. Europa suma incertidumbre con los bancos cayendo 2,6% en dólares y la tasa francesa a 10 años subiendo casi 13 puntos básicos. Sin embargo, durante la crisis europea de 2010 a 2012, la deuda emergente en dólares mostró un desempeño positivo, recuerda la AlyC.
La conclusión de lo que está pasando con el riesgo país, según Grit, es que la caída de los bonos «no necesariamente refleja un deterioro macroeconómico». «Menor demanda local, coberturas con CDS y ventas de fondos explican parte de la presión. El desafío será recuperar compradores y catalizadores antes de 2027», concluye.
El ruido por las elecciones también tiene su rol. El equipo de research de Banco Galicia, que estuvo en Nueva York hace poco, también contó el view y las razones por la baja performance de los bonos. «La falta de dinamismo de sectores intensivos en mano de obra genera preocupación por su potencial impacto en la contienda electoral. Varios inversores creen que el Gobierno no tiene herramientas o voluntad de potenciar esos sectores. Asumen que el crecimiento seguirá siendo heterogéneo y que la probabilidad de reelección de Milei no está asegurada bajo estas condiciones. Esto implica un costo financiero hoy dada la percepción de riesgo generada por las alternativas políticas», sostiene Banco Galicia.
Ante un resultado electoral negativo para el oficialismo, las referencias para los bonos soberanos más largos se ubicaron mayormente en la zona de 40 a 50 centavos por dólar, con una mediana en 45 («escuchamos valores mínimos y máximos puntuales en 35 y 55», dice el banco). «Estas referencias se asocian a la victoria de un candidato anti-mercado de acuerdo con las percepciones de los inversores», acota.
El paper de Banco Galicia advierte que estos valores no están muy lejos de los mínimos que registraron los Globales de mayor duration durante el sell-off de septiembre de 2025 (el GD41, por ejemplo, llegó a tocar 45,8) , luego del resultado de la elección en PBA.
«Asumiendo un escenario positivo donde el GD41 va a rendir como un bono de Egipto (calificación B de S&P ) y un escenario negativo como el descrito arriba, la probabilidad implícita en precios hoy de continuidad de políticas económicas se ubicaría en 58%», asegura la entidad argentina.
