Quiebra, .500 millones de deuda y sucursales cerradas: qué empresa quedó contra las cuerdas

Quiebra, $63.500 millones de deuda y sucursales cerradas: qué empresa quedó contra las cuerdas


La crisis de Carsa S.A., controlante de la histórica cadena Musimundo, llegó a un desenlace judicial de alto impacto: la compañía fue declarada en quiebra y dejó atrás el concurso preventivo que había sido abierto pocas semanas antes. La decisión se tomó tras meses de cierres de sucursales, reducción de personal y negociaciones que no lograron destrabar una salida para el negocio.

La resolución fue adoptada el 2 de septiembre por el Juzgado Civil y Comercial N° 23 de Resistencia, a cargo de Fernando Luis Lavenas. Según informó la empresa a la Comisión Nacional de Valores (CNV), el tribunal revocó la apertura del concurso preventivo dispuesta el 17 de julio y ordenó que el expediente pase a tramitarse como quiebra.

Musimundo venía mostrando señales de deterioro



Antes de la definición judicial, los indicios de la crisis ya eran evidentes. Musimundo había cerrado 20 sucursales en Chaco, Formosa, Corrientes y Misiones, en un contexto marcado por la caída del consumo, el avance del comercio electrónico y la fragilidad financiera de la empresa.

De acuerdo con estimaciones de allegados a la firma, esa reducción de locales habría impactado en más de 100 puestos de trabajo. La contracción operativa, además, evidenciaba la dificultad de sostener una estructura comercial histórica en medio de un mercado cada vez más exigente.

En paralelo, Carsa intentó avanzar con una posible venta de Musimundo a los propietarios de On City, la cadena surgida del cambio de marca de locales operados por Electrónica Megatone. Sin embargo, la operación no prosperó. Tampoco pudo concretarse después un plan para transferir 45 sucursales, mientras la empresa seguía reduciendo su estructura.



De concurso preventivo a quiebraEl directorio había aprobado un plan de reestructuración el 26 de agosto, pero pocos días más tarde llegó el golpe judicial. Las actuaciones fueron recaratuladas como «CARSA S.A. s/ Quiebra», lo que cambió por completo el escenario para la compañía y sus acreedores.

Según la comunicación enviada por la empresa, el juez consideró que existían «hechos reveladores del estado de cesación de pagos», en los términos de la Ley de Concursos y Quiebras. Bajo ese criterio, entendió que no estaban dadas las condiciones para mantener abierto el concurso preventivo.

Una deuda concursal de $63.500 millonesEl dato más sensible del expediente es el nivel de endeudamiento. La deuda concursal de Carsa asciende a $63.500 millones, una cifra que dimensiona la magnitud del derrumbe financiero de la compañía.



Además, a fines de mayo de 2026 la empresa registraba pasivos bancarios por aproximadamente $3.060 millones. Dentro de ese universo, el Banco Nación se ubicaba como su principal acreedor bancario, con una deuda cercana a los $1.549 millones.

$63.500 millones de deuda concursal.$3.060 millones en pasivos bancarios a fines de mayo.$1.549 millones adeudados al Banco Nación.20 sucursales cerradas en el nordeste argentino.Más de 100 puestos de trabajo afectados, según estimaciones cercanas a la empresa.No es la primera crisis financiera de CarsaLa compañía ya había atravesado una situación similar en el pasado. En junio de 2018, recurrió a un concurso de acreedores después de declarar una deuda de $900 millones. Esta vez, la presentación buscaba reorganizar el conjunto de sus obligaciones ante el deterioro financiero, pero el proceso terminó derivando en la quiebra.

El tribunal mantuvo al Estudio Contable Benítez como sindicatura del proceso. En esta instancia, los acreedores tendrán hasta el 6 de noviembre de 2026 para presentar sus pedidos de verificación de créditos. El informe individual deberá presentarse el 30 de marzo de 2027 y el informe general quedó fijado para el 25 de junio.



Qué pasa ahora con Carsa y MusimundoLa declaración de quiebra abre una nueva etapa judicial para la sociedad controlante de la histórica cadena de electrodomésticos. Ahora deberá determinarse el reconocimiento de las deudas y el destino de los activos de Carsa, en un escenario marcado por cierres de locales, intentos fallidos de venta, reducción de estructura y un pasivo concursal multimillonario.

El caso refleja, además, las dificultades que atraviesan las cadenas tradicionales de retail en un contexto económico adverso, con menor consumo y mayores exigencias para sostener rentabilidad y volumen de operaciones.