Qué pasa con el empleo en Argentina: Tetaz identificó los 4 factores que golpean al mercado laboral

Qué pasa con el empleo en Argentina: Tetaz identificó los 4 factores que golpean al mercado laboral


El mercado laboral argentino atraviesa una transformación que va bastante más allá de la recuperación —o no— de la actividad económica. Hay empleos que podrían volver si mejora el consumo y baja la inflación, pero hay otros que probablemente no regresen porque responden a cambios tecnológicos y productivos mucho más profundos.

Esa es una de las principales conclusiones que deja el economista y exdiputado Martín Tetaz en la parte final de su último informe mensual de MESH Economics & Government

El dato que dispara el análisis es contundente: según las cifras del SIPA utilizadas por Tetaz, en los últimos 30 meses se contabilizan 178.000 empleos menos. La cifra se inserta en un deterioro del empleo formal que ya venía mostrando señales preocupantes durante 2026.



Por un lado, se perdieron 253.000 puestos asalariados formales y unos 73.000 empleos públicos. Por el otro, aparecieron aproximadamente 150.000 nuevos monotributistas, mientras que el servicio doméstico perdió otros 21.000 trabajadores.

Es decir: no solamente hay menos empleo registrado. Parte del trabajo se está desplazando desde la relación salarial tradicional hacia esquemas independientes, plataformas, aplicaciones y nuevas formas de intermediación. Es una tendencia que convive con más informalidad, cuentapropismo y empleos de menor calidad.

Los cuatro factores que explican qué está pasando con el empleoPara Tetaz, mirar únicamente el número total de puestos de trabajo lleva a una conclusión incompleta. La clave está en entender que diferentes sectores están siendo golpeados —o favorecidos— por cuatro fuerzas que actúan simultáneamente.



La primera es un cambio estructural de la economía argentina, que favorece a los sectores exportadores y expone a una competencia mayor a actividades que históricamente producían para el mercado interno bajo distintos esquemas de protección.La segunda es el shock tecnológico, impulsado por la inteligencia artificial, las fintech, el comercio electrónico y las plataformas digitales.La tercera es puramente coyuntural: la pérdida de actividad, salario real y crédito provocada por la aceleración inflacionaria que se produjo entre mediados de 2025 y los primeros meses de este año.Y la cuarta es el nivel relativamente bajo del tipo de cambio real, que abarata los productos importados y presiona especialmente sobre los sectores transables que compiten contra producción extranjera.La importancia de esta clasificación es enorme: no todas las pérdidas de empleo tienen la misma causa y, por lo tanto, tampoco tienen la misma posibilidad de revertirse.

Construcción: el sector que más empleo perdióLa mayor destrucción absoluta de puestos aparece en la construcción, con aproximadamente 60.600 empleos menos, una caída del 13,7%.

Tetaz encuentra allí una combinación especialmente adversa.



Por un lado, el fin prácticamente total de la obra pública nacional. Por otro, el freno del crédito hipotecario desde mediados de 2025, un mercado que volvió a generar operaciones, pero que todavía no alcanza para impulsar con fuerza la construcción de nuevas viviendas.

El sector inmobiliario, de hecho, viene reclamando nuevas fuentes de financiamiento y mira con atención las alternativas para acelerar el crédito hipotecario.

A eso se agrega un peso relativamente caro, que eleva los costos medidos en dólares de los desarrollos inmobiliarios y comprime los márgenes, aun cuando la construcción no sea estrictamente una actividad exportadora.



En este caso, la tecnología prácticamente no juega ningún papel: se trata fundamentalmente de obra pública, crédito y condiciones macroeconómicas.

Textiles: apertura, dólar barato y el fenómeno Shein-TemuUno de los casos más extremos aparece en textiles, confecciones, cuero y calzado.

El empleo cayó en aproximadamente 26.000 puestos, o 21,5%, afectado simultáneamente por casi todos los factores analizados.



A la apertura importadora y la reducción de las barreras que protegían al sector se suma un nuevo fenómeno tecnológico: el comercio electrónico transfronterizo, que permite comprar directamente productos del exterior mediante plataformas como Shein o Temu.

No es un fenómeno menor. Shein y Temu ganaron rápidamente espacio en el mercado argentino, en medio de una transformación que puso bajo fuerte presión a fabricantes y comercios locales.

Además, la debilidad del consumo golpea particularmente a la indumentaria y el tipo de cambio amplifica la competencia externa. El fenómeno se da mientras la industria textil atraviesa una de sus crisis más profundas.



Una dinámica parecida aparece en otros segmentos industriales. Y es justamente la industria uno de los sectores donde la destrucción de puestos de trabajo viene siendo más intensa.

La revolución silenciosa de las apps y las fintechOtro fenómeno atraviesa prácticamente toda la economía: la tecnología puede hacer crecer una actividad al mismo tiempo que reduce la cantidad de trabajadores asalariados tradicionales que necesita.

En transporte, por ejemplo, Tetaz encuentra una reducción de puestos registrados. Pero una parte responde al avance de las aplicaciones de movilidad y reparto, que reemplazan empleo asalariado por trabajadores independientes o monotributistas.



Algo similar ocurre en el comercio. El e-commerce y las aplicaciones permiten aumentar las operaciones sin mantener necesariamente la misma estructura de locales físicos y empleados propios.

El caso de los bancos es todavía más ilustrativo.

Los servicios financieros perdieron puestos de trabajo aunque el negocio financiero no necesariamente se achicó. Lo que está ocurriendo es una migración desde la banca tradicional hacia billeteras virtuales y fintech. 



La avanzada fintech viene acelerando la reconversión digital de los bancos, mientras las billeteras digitales ocupan espacios que históricamente estaban dominados por entidades financieras tradicionales.

Se trata de un ejemplo perfecto del fenómeno que describe Tetaz: la actividad puede sobrevivir, e incluso crecer, mientras cambia radicalmente la cantidad y el tipo de trabajadores que necesita.

La paradoja de Vaca Muerta: crece la actividad, pero no necesariamente el empleoUno de los datos más interesantes del trabajo aparece justamente en uno de los sectores estrella de la economía.



Tetaz advierte que minería y petróleo no muestran una creación de puestos equivalente a la magnitud del crecimiento de la actividad y las inversiones.

No necesariamente hay una contradicción.

La extracción no convencional es muy intensiva en capital, tecnología y automatización, pero no necesariamente en cantidad de trabajadores.



Por eso puede aumentar con fuerza la producción, las exportaciones y la inversión sin provocar un crecimiento equivalente del empleo directo. Es una discusión que ya aparece en el debate sobre si Vaca Muerta alcanza por sí sola para generar empleo y desarrollo.

El desafío es convertir los dólares del sector energético en proveedores, infraestructura, conocimiento y nuevas actividades alrededor del recurso, algo que también aparece en el debate sobre cómo transformar la inversión de Vaca Muerta en desarrollo económico.



Es probablemente una de las cuestiones centrales para entender la nueva estructura económica argentina: los sectores que más dólares pueden generar no necesariamente son los mismos que más puestos de trabajo crean.

La inteligencia artificial también empieza a mover el tableroEntre los sectores que sí muestran capacidad para generar empleo aparecen las actividades vinculadas a la economía del conocimiento.



Pero incluso allí comienza a operar otra fuerza disruptiva: la inteligencia artificial generativa.

Programación, soporte, análisis de información y tareas administrativas están entre las actividades donde la tecnología tiene cada vez más capacidad para automatizar procesos.

Eso no significa necesariamente una desaparición automática del empleo. De hecho, investigaciones recientes muestran que la IA también puede transformar los puestos junior en lugar de simplemente eliminarlos.



La diferencia, nuevamente, está en la velocidad de adaptación.

Qué empleos pueden volver y cuáles probablemente noEsta es probablemente la distinción más importante del informe.

Para Tetaz, los puestos destruidos por la coyuntura económica tienen posibilidades de recuperarse si se consolida la baja de la inflación, mejoran los salarios reales, reaparece el crédito y se recupera el consumo durante el segundo semestre.



También podría revertirse parcialmente la pérdida provocada por el tipo de cambio si una mayor demanda de dólares —por importaciones y giro de utilidades— termina corrigiendo el valor real del peso.

Pero hay otras transformaciones que parecen mucho más permanentes.



Los puestos reemplazados por inteligencia artificial, fintech, comercio electrónico, aplicaciones o automatización difícilmente vuelvan bajo exactamente la misma forma que tenían antes.Y Tetaz tampoco espera una marcha atrás significativa en la transformación estructural hacia una economía más orientada a las exportaciones.

Ahí aparece, finalmente, el verdadero desafío.



La discusión sobre el empleo argentino ya no pasa solamente por preguntarse cuántos puestos se perdieron, sino por entender qué trabajos desaparecieron por una mala coyuntura y cuáles están desapareciendo porque la economía cambió.

Esa diferencia determinará buena parte de la capacidad del actual modelo económico para convertir estabilidad, exportaciones e inversión en algo mucho más difícil: empleo suficiente para sostener social y políticamente esa transformación.