Pluriempleo récord en Argentina: el dato que alarma al bolsillo

Pluriempleo récord en Argentina: el dato que alarma al bolsillo


Las largas filas de aspirantes en busca de un empleo empiezan a sucederse cada vez con mayor frecuencia. Solo en los últimos días, miles de personas esperaron su turno frente a un supermercado mayorista en Guernica -zona sur del Gran Buenos Aires- y frente a una carpa montada por una consultora que recibía currículums e incorporaba postulantes a su base de datos de empleo en Córdoba Capital.

Sin embargo, el evidente desequilibrio entre la oferta y la demanda de trabajo no es el único rasgo que describe hoy al mercado laboral. En paralelo a la falta de oportunidades, viene irrumpiendo otro fenómeno a tono con los nuevos tiempos: el pluriempleo, sobre todo el que surge por insuficiencia de ingresos.

Si bien el pluriempleo -esto es, que una misma persona desempeñe dos o más trabajos de manera simultánea para distintos empleadores o empresas-, viene creciendo por varias razones, el principal factor no esconde ningún secreto. «El mayor impulso lo están dando los que salen a buscar otro trabajo en búsqueda de complementar el sueldo», dijo a El Economista Federico Pastrana, director de C-P Consultora. «Argentina está sufriendo una crisis muy grande de ingresos y los deciles más bajos (estratos sociales más pobres) se ven necesitados a buscar algo más de dinero con una segunda o tercera ocupación», agregó.



Según un informe elaborado por C-P Consultora a partir de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC, con apoyo de la Fundación Friedrich Ebert, el pluriempleo alcanzó el año pasado en Argentina al 11,5% de las personas ocupadas, el máximo registro de la serie junto a 2024. Con eso, más de 2,2 millones de personas tuvieron dos o más empleos durante el año pasado.

La tendencia no es nueva, pero se viene acelerando. De acuerdo al informe, el índice de pluriempleados sobre el total de ocupados fue del 10,8% en 2023 (último año del gobierno de Alberto Fernández), del 9,1% en 2020 (plena pandemia) y del 8,7% en 2017 (último año de crecimiento de la gestión macrista).

El estudio de C-P diferencia entre el pluriempleo tradicional, aquel que históricamente se registró en sectores como educación, salud y trabajo en casas particulares, y el emergente. Dentro de este último rubro, establece una división entre el pluriempleo «cuello blanco» y el «cuello azul». En el primer segmento se ubican quienes ansían un segundo empleo con el objetivo de tener una mayor diversificación laboral, en línea con los cambios que se vienen registrando en los paradigmas del trabajo, dentro de los que la flexibilización o autogestión son cada vez más demandados. Esos pluriempleados «cuello blanco», que se encuentran sobre todo en los sectores de Servicios profesionales y técnicos, Finanzas, Información y comunicaciones, y Arte y entretenimiento, tienen mayor ingreso relativo, alta calificación y nivel educativo, y, mayoritariamente, son mujeres.



El otro segmento del pluriempleo emergente, los «cuello azul», no persigue tanto un cambio de condiciones laborales, sino más bien un salvavidas para llegar a cubrir los gastos del mes. Ese sector, que está comprendido por quienes tienen un menor ingreso relativo, menor calificación y nivel educativo, con predominio masculino, es el que más está creciendo. El fenómeno coincide con una transformación más amplia del mercado de trabajo: cae el asalariado formal y crecen las modalidades de empleo refugio.

En un contexto generalizado de deterioro de los ingresos, la cantidad de personas incluidas dentro del segmento de los pluriempleados emergentes cuello «azul» aumentó 77% en los últimos ocho años. De hecho, este grupo explicó más de la mitad del crecimiento total del pluriempleo desde 2017.

Los llamados pluriempleados cuello «azul» pasaron de representar el 2,6% del total de ocupados en 2020 al 4% el año pasado. Si la comparación se restringe al período del gobierno de Javier Milei, la tasa pasa del 3,7% en 2023 al 4% el año pasado.



Todo indica que esa tendencia se profundizó en 2026. «Nada nos hace pensar que la dinámica haya mejorado, sino que más bien haya tendido a empeorar», señaló Pastrana. «Con eso, la dinámica del pluriempleo más que ceder, seguramente se esté profundizando este año», añadió. Los últimos datos vienen mostrando, precisamente, una caída persistente del empleo privado asalariado y un crecimiento del monotributismo y del trabajo por cuenta propia.

 

El pluriempleo, ¿llegó para quedarse?La necesidad creciente de complementar ingresos, por un lado, y la búsqueda de mayor flexibilidad laboral, por el otro, son los dos grandes factores que vienen impulsando el pluriempleo. De hecho, a contramano de lo que sucedió históricamente, los emergentes ya representan el 48% de los pluriempleados, casi en la misma línea que el número de docentes, trabajadores de la salud y empleadas de casas particulares que realizan actividades múltiples en respuesta a la lógica de la organización de cada uno de esos sectores.



En todo caso, el impulso a los pluriempleados emergentes también viene siendo acelerado por el auge de las plataformas de delivery y transporte (PedidosYa, Rappi, Uber, Cabify, DiDi), opciones que permiten una salida relativamente simple para complementar ingresos con flexibilidad horaria. Según estimaciones del Sindicato de Base de Trabajadores de Reparto por Aplicación (SiTraRepA), más de 1 millón de personas trabaja en estas plataformas, una cifra que creció diez veces desde la pandemia. Buena parte de esos trabajadores cumplen esas tareas durante tres o cuatro horas como alternativa para intentar complementar un salario que no alcanza.

El salto es particularmente visible en el cuentapropismo: las personas que trabajan por cuenta propia cocinando, vendiendo alimentos o haciendo delivery pasaron de 82.000 a 190.000 entre el primer trimestre de 2023 y el mismo período de 2026.

Esa tendencia creciente parece conducir a una encerrona en el que solo habrá lugar para más horas de trabajo. «En aplicaciones como Uber y Rappi se nota el aumento de la oferta de conductores y de repartidores, lo que, en el marco de un estancamiento económico, lleva a un agotamiento de lo que cobran por hora», dijo Pastrana. «Puede ser que consigan mayores ingresos pero a costa de aumentar la oferta en ese mercado y, por lo tanto, de que caigan los precios que terminan cobrando», agregó. En el caso de los conductores, además, combustible, mantenimiento y depreciación pueden comerse cerca de la mitad de la facturación.



De sostenerse esa tendencia, la lógica es que termine aumentando el número de las horas que los pluriempleados deberán trabajar en esas aplicaciones para alcanzar el ingreso que buscan. Un panorama similar ocurre con las changas. «Hay un mercado interno que está estancado y por lo tanto esto agudiza la competencia en el segmento informal», dijo Pastrana. «Mientras la primera ocupación es quizás asalariada registrada, la necesidad de complementar ingresos se hace desde una posición más informal», agregó.

No es un fenómeno completamente nuevo: ya se venía observando cómo el chofer de Uber y el repartidor de Rappi funcionaban como «empleo refugio» frente a la pérdida de puestos asalariados formales y de ingresos reales. En 2026, incluso, se profundizó la discusión sobre la «uberización» del empleo argentino.

En el círculo vicioso conformado por la pérdida del poder adquisitivo, la necesidad de ir en busca de más ingresos y la precarización laboral, el pluriempleo promete consolidarse. Lejos de los debates que se suceden en países europeos acerca de la conveniencia de reducir a cuatro días la semana laboral, en Argentina la dura realidad de los bolsillos impone otra agenda.



«El empleo formal está cayendo ininterrumpidamente hace más de un año y eso hace que la competencia por el empleo se esté agudizando en el sector informal», dijo Pastrana. «Ese panorama implicará probablemente la necesidad de más horas de trabajo para conseguir los mismos ingresos por lo que es esperable que el sobreempleo horario siga creciendo», agregó.

La radiografía más reciente confirma el deterioro: la industria y la construcción vienen encabezando la destrucción de puestos registrados, mientras que la informalidad llegó al 44,2% de los trabajadores.