Hemorragia laboral: el modelo Milei no crea empleo y acumula los peores números desde la Convertibilidad de los ’90


Una política económica puede ordenar variables, corregir desequilibrios y estabilizar expectativas. Pero existe una prueba final mucho más difícil de eludir: generar empleo privado, formal y sostenible. Es el famoso «para qué» de toda la discusión: el mercado laboral es la mejor manera para elevar la calidad de vida de la gente.

Y ahí aparece, por ahora, una de las grandes debilidades del modelo económico de Javier Milei.

Un nuevo informe de la Gerencia de Estudios Económicos de Banco Provincia pone números a una verdadera hemorragia laboral: entre diciembre de 2023 y mayo de 2026 se destruyeron 230.000 puestos asalariados privados registrados y otros 90.000 empleos públicos. Al mismo tiempo, unas 150.000 personas se incorporaron al régimen de monotributo.



El resultado final fue una pérdida neta de alrededor de 170.000 empleos en apenas dos años y medio. El dato profundiza una tendencia que El Economista ya había advertido a comienzos de agosto, cuando otro informe del Bapro había puesto el foco sobre la destrucción del trabajo registrado y el avance de la informalidad.

El dato es particularmente incómodo para el Gobierno porque el informe sostiene que no se trata simplemente de la continuación de una tendencia previa, como sugiere Milei. Según Banco Provincia, 2024-2026 muestra los peores números del mercado laboral de los últimos veinte años y la destrucción de puestos aparece como una «novedad» del período iniciado en 2024.

EE – EE



Milei y el empleo: el dato que todavía no apareceLa creación de trabajo es probablemente el último eslabón de cualquier programa económico exitoso.

El crecimiento puede aparecer primero en determinados sectores. La inversión puede anticiparse. Los mercados financieros pueden mejorar. Pero para que una recuperación se vuelva tangible para millones de personas tiene que terminar llegando a través del salario y del empleo.

Ese derrame todavía no aparece.



De hecho, la tensión entre recuperación económica y falta de puestos de trabajo ya comenzó a convertirse en uno de los principales debates sobre el rumbo actual: la economía puede subir por la autopista mientras el empleo sigue por la colectora.

Banco Provincia compara la dinámica actual con períodos anteriores y encuentra un contraste contundente.

Bapro: «El deterioro de los puestos de trabajo, el mayor para un gobierno desde la salida de la Convertibilidad, entonces, no es una tendencia que antecede a 2024, sino que, por el contrario, es una anomalía de los últimos dos años y medio»



Incluso durante 2020 y 2021, atravesados por las mayores restricciones de la pandemia, se crearon alrededor de 230.000 puestos de trabajo. Entre 2022 y 2023, en tanto, se sumaron aproximadamente 750.000 empleos, con 350.000 nuevos asalariados privados registrados.

Por eso, el informe define el deterioro actual como «el mayor para un gobierno desde la salida de la Convertibilidad» y sostiene que no puede explicarse como una tendencia que ya venía ocurriendo antes de 2024.

Ese punto es central.



El problema del modelo Milei ya no es solamente cuánto tarda en llegar la recuperación. Es que, hasta ahora, la economía no está consiguiendo transformar el crecimiento (heterogéneo) de la economía en una expansión significativa del empleo formal.

Es una contradicción que viene apareciendo una y otra vez en los números: más actividad no necesariamente está significando más trabajo.

La IA y la invasión de productos chinos probablemente tengan algo que ver.



La industria perdió 84.000 empleos y la construcción se hundió 11,5%La destrucción de puestos tampoco estuvo concentrada en una actividad particular.

De los 14 sectores relevados, 11 tenían menos trabajadores en mayo de 2026 que en diciembre de 2023.

La industria manufacturera encabezó las pérdidas en términos absolutos, con 84.000 empleos privados registrados menos.



La construcción sufrió el mayor derrumbe proporcional: -11,5%, equivalente a cerca de 49.000 puestos.

También retrocedieron transporte, comercio, hoteles y restaurantes, intermediación financiera, servicios empresariales y distintas actividades de servicios.

Solamente el sector agropecuario (+2,8%), educación (+0,2%) y pesca, prácticamente sin variaciones, lograron evitar la caída.



El dato más extraño: crece la minería pero cae el empleoHay, además, un fenómeno especialmente revelador.

Minas y canteras perdió unos 8.000 puestos de trabajo desde diciembre de 2023, una caída de 8,7%, a pesar de que su nivel de actividad creció alrededor de 25%.

Banco Provincia atribuye parte de esa divergencia al avance de explotaciones petroleras no convencionales, que requieren menos trabajo por unidad producida que determinados pozos tradicionales.



El caso expone uno de los grandes interrogantes que tendrá que resolver el programa económico de Milei.

Argentina puede crecer impulsada por Vaca Muerta, minería y sectores altamente productivos, pero si esas actividades demandan relativamente poco empleo, el crecimiento del PBI por sí solo puede no alcanzar para recomponer rápidamente el mercado laboral urbano.

No es una discusión teórica. Vaca Muerta se convirtió en uno de los grandes motores de inversión y empleo de Neuquén, pero su impacto todavía resulta insuficiente para compensar la destrucción de puestos que ocurre en otras regiones y ramas productivas del país.



Incluso dentro del debate económico apareció una advertencia concreta: Vaca Muerta no alcanza para crear empleo sin políticas que acompañen el desarrollo de otros sectores.

La discusión, entonces, empieza a desplazarse desde cuánto crece la economía hacia qué tipo de crecimiento genera.



O, planteado de otra manera: el desafío pendiente es transformar inversión y exportaciones en desarrollo económico.

Vaca Muerta – EE



Menos empleo y salarios todavía debajo de 2023A la destrucción de puestos se suma un segundo problema: el poder adquisitivo.

En junio de 2026, el salario formal real permanecía 9,1% por debajo del promedio de 2023.

El impacto fue mucho mayor entre los trabajadores públicos, con una caída acumulada del 19%, mientras que los salarios privados registrados retrocedieron 4,6% en términos reales.La presión sobre los ingresos ya aparece con claridad en otros indicadores: dos de cada tres argentinos se quedan sin plata antes del día 20, según un relevamiento difundido recientemente.



El informe encuentra además un deterioro particularmente fuerte entre los trabajadores de menores ingresos.

De 27 convenios colectivos analizados, 18 mostraban pérdidas de poder adquisitivo respecto de 2023. Entre los 14 gremios con salarios más bajos, apenas dos lograron mejorar sus ingresos reales.

Banco Provincia define por eso la caída salarial como regresiva además de transversal.



EE – EE

El círculo que amenaza al consumoLa combinación es especialmente delicada para el mercado interno.



Menos trabajadores, salarios reales más bajos y una sustitución parcial del empleo asalariado por formas independientes o monotributistas implican una masa salarial más débil. Y eso termina inevitablemente afectando al consumo.

Banco Provincia advierte que los hogares de menores ingresos destinan una proporción mayor de lo que cobran al gasto cotidiano. Por lo tanto, cuando el deterioro salarial se concentra justamente en esos sectores, el impacto sobre la demanda interna se amplifica.



La debilidad de los ingresos ya está teniendo además una consecuencia financiera: la morosidad de las familias se transformó en uno de los grandes problemas económicos de 2026.

A eso se suma otro problema: el crédito a las familias cayó más de 5% durante 2026, en un contexto de morosidad récord, mientras el gasto público tampoco aparece como un motor capaz de compensar la debilidad privada.

El fenómeno ya afecta directamente la capacidad de financiamiento de los hogares: los bancos comenzaron a restringir el crédito frente al fuerte aumento de los incumplimientos.



Y detrás del crecimiento de las deudas aparece nuevamente el mismo problema: millones de familias recurrieron al crédito para sustituir ingresos que dejaron de alcanzar.

La conclusión del informe es lapidaria: con pérdida de empleo y poder adquisitivo, resulta difícil explicar de dónde podría surgir un rebote fuerte del consumo. Banco Provincia llega incluso a preguntarse si el estancamiento no será el mejor escenario posible para el mercado interno.

La gran deuda del modelo MileiEl Gobierno puede argumentar que la transformación de la economía requiere tiempo y que la inversión precede a la generación de empleo.



También puede señalar que avanzó con una reforma laboral destinada, entre otras cosas, a reducir obstáculos para la contratación formal.

Pero después de más de dos años, los números empiezan a convertir al mercado laboral argentino en una de las pruebas decisivas del programa económico.



Porque al final de cualquier cadena de reformas aparece la misma pregunta: ¿se crean más y mejores puestos de trabajo?

Hasta mayo de 2026, la respuesta que muestran los datos de Banco Provincia es negativa.



Y ese probablemente sea hoy uno de los mayores desafíos económicos y políticos de Milei: demostrar que su modelo no solamente puede ordenar la macroeconomía, sino también volver a poner a trabajar a una economía que, hasta ahora, sigue perdiendo empleo formal.