El clima en el gobierno comienza a tensarse. El ala política empieza a requerir al área económica señales concretas y visibles de mejora en la actividad económica urbana (Vaca Muerta ya se sabe que anda). Los inversores privados se desprendieron de los títulos públicos lo que hizo saltar al riesgo-país por encima de los 500 puntos cuando era inminente que toque a la baja los 400 puntos y se desprendieron de acciones de empresas argentinas lo que hizo caer el índice Merval hasta un 10% en agosto.
Definitivamente hay pérdida de confianza. Posiblemente sea hora de revisar la estrategia de combinar dólar clavado en $1.500 con astringencia monetaria elevando la tasa de interés real hasta que la inflación mensual sea de «cero coma algo %». El hecho de que la inflación mensual persiste en el entorno del 2% genera dudas sobre la efectividad de esta estrategia.
No hay recetas para el éxito. Por eso se trata de prueba y error para ir haciendo otra cosa y ver si los resultados en términos de actividad económica empiezan a mejorar, sin sacrificar tanto en términos de inflación.
La técnica dice que para mover la actividad sin azuzar mucho la inflación hay que trabajar sobre las expectativas, aumentar la demanda agregada y disminuir los costos de producción. A ver qué se puede hacer.
Para la expectativasEs fundamental eliminar definitivamente el cepo cambiario para que el dólar se mueva con total libertad dentro de la banda. De esta forma, se podrá saber sí $1.500 es el valor de mercado o está reprimido. La salida del cepo podrá impactar en una suba del dólar, pero el impacto será transitorio y bajo ningún punto de vista explosivo. Porque hay equilibrio fiscal. Los tipos de cambio reprimidos que cuando se liberan son explosivos son cuando hay déficit fiscal financiado con emisión, que no es el caso hoy, ni lo será porque el compromiso del gobierno con el equilibrio fiscal es férreo. El cepo no permite aprovechar las expectativas positivas que genera el equilibrio fiscal.
Para la demanda agregadaHabría que empezar a bajar los encajes bancarios para que el costo del crédito empiece también a bajar a los fines de apaciguar la situación de la gente endeudada en mora y retomar las ventas de bienes de consumo durable en 12 a 24 cuotas a tasas razonables. El enfoque monetario diría que esto aumentaría la inflación. Es relativo. Aumentaría la inflación si las empresas están produciendo al tope de la capacidad productiva, que no es el caso hoy. Todas las empresas se quejan de que tiene amplia capacidad ociosa y necesitan que le lleguen los pedidos de ventas para emplear más gente o mejorar algo los salarios reales.
También se podría motorizar el crédito hipotecario canalizando una porción muy menor del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) a través de los bancos comerciales para que otorguen créditos para la construcción de viviendas a más de 20 años con un costo de UVA más 5%. Esto garantiza que los préstamos no se licuan en el largo plazo y puede motorizar un movimiento importante entre las empresas desarrolladoras que están con capacidad ociosa.
Con una 4% del FGS se podría llegar a generar unos 100.000 puestos directos e indirectos en la construcción de viviendas de manera muy rápida (
Para los costos de producciónEs fundamental avanzar con un acuerdo de coordinación tributaria entre la Nación y las provincias para eliminar Ingresos Brutos y tasas a las ventas municipales incorporándolos dentro del IVA. Esto es muy importante porque estos dos impuestos que provincias y municipios aplican con mucha displicencia y arbitrariedad están matando la competitividad.
Son impuesto muy complejos de liquidar porque tienen miles de alícuotas que difieren entre provincias, sectores y tamaños, y un complejo sistema de retenciones a proveedores y percepciones a clientes lo que aumenta considerablemente los costos administrativos a las empresas. Luego está el efecto cascada que hace que el impuesto se vaya multiplicando en los diferentes eslabones en la cadena de producción.
También es fundamental que la Secretaría de Trabajo cumpla con la reforma laboral que ella misma propulsó en el Congreso. La Secretaría de Trabajo se tiene que abstener de homologar paritarias. Esto no implica que sindicatos y cámaras empresarias no puedan seguir negociando paritarias. Lo que implica es que las empresas no están obligadas a aplicarlas y pueden negociar con su trabajadores los aumentos. Este es el concepto (sabio) de la reforma laboral que dice que los acuerdos de empresa tendrán prelación sobre los convenios de ámbito mayor.
Cinco ideas de política económica para no seguir haciendo lo mismo (y repitiendo el resultado). Es preferible cambiar para ver otros resultados en lugar de porfiarla «haciendo la nuestra».
