No es la mejor carta de presentación para encarar el 2027 electoral. En el mundo financiero ya se empezó a hablar de una palabra temida que resume el sentimiento económico actual: estanflación.
Economistas liberales como Fernando Marengo, de BlackToro y uno de los discípulos de Ricardo Arriazu, no tienen tapujos en catalogar de «estancamiento» a la economía de Javier Milei.
Los datos del EMAE confirman que será imposible esquivar una recesión breve en 2026. Pero todo el 2026 quedará casi como si no hubiera crecido (en torno al 1%), descontando el arrastre estadístico de 2025. También la desinflación viene en cámara lenta. En octubre, las proyecciones de las consultoras apuntan a un IPC muy similar al de septiembre. Se mantiene la inflación y un crecimiento económico imperceptible. Un blend que no ayuda a seducir a los votantes.
El dato del EMAE recorrió Wall Street, donde se prendieron las alarmas por el impacto electoral que puede tener una economía estancada. «Esperábamos un repunte más sólido tras la sorpresa negativa de julio», se sinceró JP Morgan en un comentario a clientes.
La entidad puso blanco sobre negro el estado de la economía: dice que el nivel de actividad —ajustado por factores estacionales— «se mantuvo cerca de sus mínimos desde marzo de 2025 y se situó un 4,4% por debajo del máximo alcanzado en marzo de 2026».
«La incapacidad de la actividad económica para revertir rápidamente el descenso de julio refuerza lo que señalamos hace un mes: los shocks idiosincrásicos en la oferta, por sí solos, parecen insuficientes para explicar la magnitud de la desaceleración», explica JP Morgan.
En un corto pero jugoso informe, el banco que suele tejer buenas relaciones con Luis Caputo y su team, lanzó un par de advertencias:
«Tal como planteamos el mes pasado, el patrón de avance y retroceso que caracterizó la actividad durante la primera mitad del año parece haberse intensificado en el tercer trimestre de 2026, con un balance de riesgos a corto plazo que se inclina aún más hacia la baja».»La limitada información disponible para septiembre sigue siendo heterogénea, aunque incluye algunas señales alentadoras».»El dato de actividad de agosto introduce riesgos a la baja para nuestra previsión de crecimiento del PIB de 2026, que situamos en el 1,5% interanual».»De cara al futuro, el fuerte crecimiento en el volumen de las exportaciones sigue respaldando nuestra proyección de un 2,5% interanual para el PIB de 2027, manteniéndose las exportaciones como el principal motor de la expansión (11% interanual)».»Por el contrario, es probable que el consumo privado solo experimente una recuperación modesta, a menos que se produzca una recalibración del marco de políticas actual».
En el Gobierno no hay plan B. Quienes rodean al Presidente, pero que mantienen cierta independencia (la poca que permite estar cerca de Javier Milei sin ser un aplaudidor) remarcan que el rumbo no se cambia, ni se cambiará. La lógica, además del total convencimiento de que este es el único camino, es que tan solo con esto alcanza para ganar una elección.
«Javier ya lo dijo. Si a la gente no le gusta, nos vamos a nuestras casas y listo», repitió un funcionario. «No hay otra alternativa a esto. Y la gente lo sabe. A pesar de que nos puteen todos los días, en el fondo saben que somos nosotros o los orcos», concluyó. «Morir con las botas puestas» es la única lógica que entiende Milei y su círculo más íntimo.
Claro que hay impacto de esa falta de «sensibilidad» que viene demostrando el Presidente. Alejandro Catterberg, uno de los politólogos que más llaman los bancos de inversión, dice que nadie puede asegurarle a Milei que va a ser reelecto. «El Gobierno con errores propios, internas, se dedica a complicarse la vida solito. Fascinado con pegarse tiros en los pies», dice.
El analista participó, junto a otros exponentes, en un Simposio Internacional de Economía organizado por la Universidad de Tel Aviv, donde se mostró el deterioro del humor social. Según los datos presentados por Laura Goyburu, directora ejecutiva de Management & Fit, el 52% de los hogares tiene dificultades para cubrir los gastos mensuales, el 21% enfrenta grandes dificultades y apenas uno de cada diez logra ahorrar. «No estamos en la lógica pendular de los últimos 20 años y no volvemos de donde venimos», aclaró Catterberg, una opinión que coincide con otros analistas y a la cual se aferra el Gobierno. Se verá.
Los nubarrones no solo son locales. El mundo está alborotado con un petróleo que roza los US$ 115, algo que genera más inflación y zozobra en la economía global (a pesar de traer más dólares a la Argentina con su inédito superávit energético). Al riesgo idiosincrático se le suma el mal humor externo. La apuesta oficial es clara: colgarse del travesaño. Bilardismo puro.
Federico Furiase, el ex Eco Go que llegó a coqueter con varios gobernadores peronistas como Juan Manuel Urtubey en 2019 (participó de varias reuniones como su referente económico, incluso en reuniones con enviados del FMI) y fue reconvertido al liberalismo bajo el paraguas de Caputo, desplegó la estrategia defensiva que aplicará el oficialismo en 2027.
En la Bolsa de Comercio, el actual secretario de Finanzas dijo que el mercado no tiene municiones para correrlos como sí sucedió en 2025. Estimó que la cantidad de pesos disponible en la economía equivale a unos US$ 30.000 millones. «Hay poca munición para correr contra el dólar en el año electoral», advirtió. Y en el medio de un riesgo país que está arriba de los 700 puntos, y con la misma tónica que su sensei Caputo, Furiase prometió: «Javier gana caminando y se va a reflejar en los precios de los bonos». Habla de un riesgo país de 250 puntos pasadas las elecciones. Pero hay que llegar.
