The New Yorker publicó una entrevista a Cristina tratándola de “corrupta” y “dictatorial”

The New Yorker publicó una entrevista a Cristina tratándola de “corrupta” y “dictatorial”

Sin embargo, al publicarse el artículo, la prestigiosa revista no tuvo semejantes palabras de elogio hacia la Presidenta, a quien trató de “dictatorial” y corrupta”. ”Cristina Kirchner se ha vuelto más dictatorial y, de acuerdo con las denuncias de la prensa, más corrupta”, asegura la nota, de poco más de 10.000 palabras.

En el mismo sentido, Filkins recordó: “En los cables confidenciales dados a conocer por WikiLeaks, los diplomáticos norteamericanos señalaron el ‘comportamiento agresivo’ y su obsesión con la imagen. Según informan (los medios locales), gasta ‘miles de dólares por año en las últimas tendencias y en ponerse inyecciones de silicona en la cara y extensiones de pelo para parecer más joven’. Los medios le dieron el sobrenombre de ‘Reina del botox’. La propia Cristina Kirchner a veces sigue el juego, diciéndole a los periodistas: ‘Yo ya nací maquillada’”.

Filkins, quien ganó un premio Pulitzer en 2009 por su cobertura para el New York Times sobre la situación en Pakistan y Afghanistan, escribe en la nota acerca del misterio en torno a la aparición sin vida del fiscal general de la causa AMIA.

“Alberto Nisman acusó a la Argentina e Irán de hacer un acuerdo ilegal para enterrar un atentado terrorista. ¿Eso fue lo que lo mató?”, cuestiona el medio estadounidense.

Además, la investigación de la revista semanal incorporó entrevistas con el canciller Héctor Timerman; el experto en informática Diego Lagomarsino , quien le entregó a Nisman el arma que finalmente terminó con su vida; la diputada nacional de Pro, Patricia Bullrich, entre otros.

El periodista resaltó que la mandataria defendió el pacto con Irán para investigar el atentado a la AMIA y apuntó a que Teherán probablemente estuvo involucrado en el ataque. Además, remarcó que la jefa de Estado caracterizó de “ridícula” la acusación que le hizo Nisman de presuntamente intentar exculpar a los iraníes del hecho mediante la firma del memorándum de entendimiento.