Solanas critica a Estados Unidos, pero repudia por “obsecuentes y alcahuetes” a funcionarios y dirigentes

El diputado de Proyecto Sur Fernando “Pino” Solanas atribuyó hoy el intercambio de cables entre el Departamento de Estado y sus embajadas a que los Estados Unidos se creen “los gendarmes o los garantes de la libertad en el mundo”, y repudió que funcionarios y políticos aparezcan como “obsecuentes y alcahuetes” llevándoles “información” a funcionarios norteamericanos.

“‘Yo soy el más amigo de ustedes’, como dice un ministro, o ‘no hay nadie del gobierno más amigo que yo de ustedes'”, deploró el dirigente, y aseguró que si bien “todas esas cosas son lamentables, es la radiografía de la Argentina, de quienes gobiernan y también de buena parte de la dirigencia”.

En declaraciones a radio La Red, Solanas evaluó que, “como suponen que somos el patio trasero (de Estados Unidos) y que siempre es bueno estar bien con ellos, hay esa suerte de obsecuencia de la dirigencia”.

A juicio del legislador, a punto de lanzarse como candidato presidencial, el escándalo por los cables diplomáticos secretos divulgados a través del sitio de Internet Wikileaks “demuestra la relación que marca los Estados Unidos con nosotros y con el resto del mundo”.

“Eso es lamentable y es lo más interesante que revela todo esto: todavía son los gendarmes o los garantes de la libertad en el mundo. Se lo creen así, entonces pueden opinar como quieren de todas las cosas”, lamentó.

Solanas advirtió que “la otra cosa interesante” que desnuda este episodio “es la cantidad de informantes con que cuentan, pero no informantes de ellos: la cantidad de obsecuentes, de alcahuetes que aparecen llevándoles información y, entre ellos, buena parte de los funcionarios oficiales”.

El legislador nacional insistió en atacar a la “dirigencia” política argentina, a la que acusó de utilizar sus “luces para servir a otro y no para pensar un proyecto auténticamente nacional, para una nación independiente y soberana”.

“Alguna vez lo fuimos y yo pienso que lo podemos volver a ser, el problema es que acá existe el tapón”, alertó y, en ese sentido, se refirió a la “dirigencia pero no solo política, sino también empresaria y gremial” que apoyó “verdaderas aberraciones” como, por ejemplo, durante “el gobierno de Carlos Menem”.

Según Pino Solanas, se trata de “una dirigencia que creyó en los peces de colores” y que se dejó seducir por proyectos reñidos con el interés nacional.