Ruta 4: Campana recién pinta una obra que llegó tarde

Ruta 4: Campana recién pinta una obra que llegó tarde

Ruta 4: Campana recién pinta una obra que llegó tarde

Buenos Aires, 18 julio (PV) – El municipio de Campana anunció el inicio de la demarcación vial en la Ruta 4 como cierre de la primera etapa de reconstrucción, pero la novedad también dejó expuesta una deuda de infraestructura que venía afectando la seguridad vial y la circulación en un corredor clave del distrito.

Según supo la Agencia Noticias Argentinas, los trabajos contemplan pintura de divisiones de carriles, sendas peatonales y lomos de burro en los primeros tres kilómetros intervenidos, desde la zona de Panamericana hasta la calle Montes de Oca.

La gestión de Sebastián Abella presentó la demarcación como el tramo final de una obra relevante. Sin embargo, la lectura política es menos cómoda: si recién ahora se completa la primera etapa, significa que durante mucho tiempo los vecinos, comerciantes, transportistas y alumnos de la zona convivieron con una ruta deteriorada o insuficiente para el movimiento que soporta.

El propio esquema de la obra confirma que el problema no está resuelto por completo. Tras esta primera fase, el municipio informó que deberá iniciarse una segunda etapa de 2,7 kilómetros, lo que deja claro que la reconstrucción todavía tiene camino pendiente.

La ruta 4 no es una calle secundaria. Es un corredor estratégico que conecta zonas residenciales, escuelas, comercios, accesos y áreas productivas. Por eso, el estado de la calzada, la señalización, los cruces peatonales y el ancho disponible no son detalles técnicos: son condiciones básicas de seguridad.

Abella deberá explicar cuánto costó la primera etapa, cuándo comenzará la segunda, qué plazos reales tendrá, qué tramos seguirán afectados y qué controles de calidad se hicieron sobre el hormigón, la señalización y las obras complementarias.

El anuncio también obliga a mirar hacia atrás. Si la intervención era tan necesaria para mejorar la circulación y reducir riesgos, la pregunta es por qué la reconstrucción no llegó antes y cuántos años de deterioro soportaron los vecinos.

La gestión municipal suele mostrar la obra pública como marca de administración, pero cada obra tardía también revela una falencia previa. En Campana, pintar carriles no puede convertirse en una foto de gestión si detrás hay una ruta que necesitó una reconstrucción profunda para volver a condiciones aceptables.

La primera etapa puede mejorar la circulación, pero no alcanza para cerrar la discusión. El municipio deberá demostrar que no se trata de una obra parcial vendida como solución total.

En la Ruta 4, Campana no solo necesita demarcación; necesita planificación, plazos cumplidos y una respuesta completa para un corredor que, durante demasiado tiempo, funcionó como síntoma de una deuda urbana pendiente.

Agencia NA