Quién va a cantar, el disco con el que Rubén Rada volvió a conquistar a un nuevo público

Buenos Aires, 26 agosto (PV) – La muerte de Rubén Rada, este miércoles a los 83 años, cierra una de las trayectorias más singulares de la música rioplatense. Entre las numerosas estaciones de una carrera que atravesó el candombe, el rock, el funk y la canción popular, Quién va a cantar ocupa un lugar especial: publicado en 2000, el álbum marcó un inesperado renacimiento comercial y artístico y terminó convirtiéndose en su disco más exitoso.

Para entonces, Rada, que tenía 57 años, ya era una figura fundamental de la música popular uruguaya. Había pasado por El Kinto, Tótem y Opa, había desarrollado una extensa carrera solista y durante los años ochenta había vivido en Buenos Aires, donde grabó discos como La Banda, En familia, Adar Nebur y La yapla mata. A comienzos de los noventa se radicó en México, donde incluso escribió canciones para artistas de distintos estilos. En 1995 decidió regresar a Montevideo, pero su permanencia todavía no estaba asegurada.

“Necesitaba que mi familia se quedara acá”, explicó años después al recordar el origen de Quién va a cantar. El objetivo era hacer un disco más directo y accesible, con canciones capaces de entrar en las radios sin perder la identidad de su música. Para conseguirlo recurrió al productor argentino Cachorro López, a quien admiraba por su capacidad para fabricar éxitos. López le impuso una condición: que le entregara las canciones y no apareciera por el estudio, porque temía que la personalidad musical de Rada terminara agregando demasiados elementos.

Quién va a cantar, el disco con el que Rubén Rada volvió a conquistar a un nuevo público

El resultado fueron diez canciones y una sucesión de clásicos. Cha Cha, Muchacha fue el gran disparador. Rada la había compuesto pensando en Cantinflas y se la presentó a López apenas con una guitarra y un tambor. El productor trabajó sobre esa base y convirtió el tema en el primer sencillo del álbum. La canción se transformó rápidamente en un fenómeno: sonó en radios, bailes, casamientos y cumpleaños, y llegó a un público que hasta entonces probablemente no conocía la historia de Rada ni su paso por El Kinto, Tótem u Opa.

Además, significó el regreso de su música a las radios argentinas, donde no tenía una presencia semejante desde Tengo un candombe para Gardel, de 1985. Rada recordó que Cha Cha, Muchacha llegó a sonar en radios y boliches de todo el país, aunque la crisis del corralito le impidió aprovechar comercialmente aquel éxito con una gira.

Cha Cha, Muchacha

El segundo gran impacto del álbum fue Muriendo de plena. Rada tuvo que insistir para incluirla porque López consideraba que podía opacar al primer sencillo. Finalmente, la canción se convirtió en otro éxito masivo y llegó incluso a las canchas de fútbol argentinas. Para el músico, su letra tenía además una dimensión personal: lejos de presentar la muerte como una tragedia, la canción era una celebración de la vida y de todo aquello que hace que valga la pena haber vivido.

Ruben Rada – Muriendo de Plena (HD Remaster)

Pero Quién va a cantar no se agotaba en sus canciones bailables. Allí estaban también Mi país, nacida a partir de un encargo publicitario y construida sobre los recuerdos de Uruguay que Rada tenía desde el exterior, y No me queda más tiempo. Y estaba, sobre todo, la canción que daba título al álbum, una pieza de tono más reflexivo en la que el músico imaginaba qué ocurriría cuando desapareciera la poesía.

Ruben Rada – Mi País (HD Remaster)

Dos décadas después, Rada seguía considerándola una de las letras más profundas de su obra. El hombre que había construido una imagen pública asociada al humor, al movimiento y al ritmo reconocía allí su otra mirada: la de alguien atento al odio, el hambre y las dificultades del mundo.

Quién va a cantar resultó su disco más vendido y cumplió aquello para lo que había sido concebido: Rada pudo quedarse en Montevideo. Pero hizo algo más. Le permitió entrar en el nuevo milenio convertido nuevamente en un artista popular, acercarse a generaciones que no conocían su pasado y dejar varias canciones que pasaron a formar parte del cancionero uruguayo y rioplatense.

A 83 años, la muerte encontró a Rada todavía en movimiento, con nuevos proyectos y música por delante. Pero entre las muchas estaciones de una carrera extraordinaria, Quién va a cantar ocupa un lugar singular: fue el disco con el que volvió a casa y, al mismo tiempo, volvió a ser de todos.

Agencia NA