Montenegro: el control a automovilistas “no persigue al consumidor sino al que conduce” drogado

El ministro de Seguridad porteño, Guillermo Montenegro, aseguró hoy que los controles para detectar si un automovilista se encuentra bajo los efectos de la cocaína, la marihuana o el éxtasis “no persigue al que consume, sino al que conduce habiendo consumido”.

Montenegro confirmó que los operativos para detectar conductores bajo los efectos de las drogas comenzarán dentro de dos meses, y tendrán dos etapas: primero verificar el tamaño de la pupila del automovilista y, si ésta se encuentra dilatada, someter a la persona a un test basado en el análisis de su saliva.

“Una forma de detectar la posibilidad de que se haya consumido alguna droga es con la dilatación de la pupila. Si la pupila no está dilatada, se entiende que la persona no consumió estupefacientes y sigue de largo, y si está dilatada, hay dos métodos: uno es un raspaje de saliva con un hisopo, y la otra escupir en un vaso y tratar esa saliva con distintos tipos de reactivos”, explicó el ministro.

Según indicó a radio Mitre, la iniciativa se basa en que “estuvimos viendo que en los controles de alcoholemia había varias personas que daban negativo al control de alcoholemia y claramente daban la sensación de estar afectadas por haber ingerido alguna sustancia”.

“El código de tránsito lo castiga, pero al no tener la forma de realizar el test correspondiente, no se podía avanzar. Empezamos a ver que se estaba haciendo en otras partes del mundo y cómo avanzar con distintos test para realizar este tipo de controles”, prosiguió.

Montenegro resaltó que “todo esto tiene que ver con el cuidado de la vida de la gente. Si uno tiene que perder de tres a cinco minutos de su vida para que este tipo de controles pueda permitir salvar la vida de mucha gente, hay que pensar en el bien común. Hay que ceder a algunas cuestiones para poder vivir mejor”.

“La vida privada de la persona, que haya consumido, es un problema de ella y tendrá que resolver su situación por sí misma, porque la ley penal no la castiga. No perseguimos al que consume sino al que conduce habiendo consumido, porque eso hace que sus reacciones sean peligrosas para terceros”, aseguró.