Ricardo López Murphy inauguró su búnker céntrico desde el cual moverá los hilos en su intento por llegar a la jefatura de Gobierno porteño. La sensación que quedó del lugar tras su apertura es que, en materia decorativa, se ha hecho todo bastante a las apuradas. Una de las paredes está adornada únicamente con dos cuadros pequeños que muestran el rostro del robusto dirigente incrustado en el cuerpo de un bulldog. En cuanto a campaña gráfica, los colaboradores sólo llegaron a imprimir un logo gigante del espacio, que les dio la difícil tarea de trasladarlo de una lado al otro para que siempre estuviera visible detrás del propio López Murphy. Y de los nuevos afiches, todavía no hay novedades. Para peor, alguien sugirió utilizar la cartelería anterior pero López Murphy se negó rotundamente. Claro, aquellos afiches, que todavía se conservan, muestran al Bulldog nada menos que al lado de Esteban Bullrich, a quien el ex ministro de Economía acusa de haberlo traicionado.
