
Buenos Aires, 26 septiembre (PV) — A una semana de la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Brasil, programada para el próximo 4 de octubre, la contienda política ingresó en su tramo decisivo sin un favorito contundente. El mandatario Luiz Inácio Lula da Silva lidera las encuestas, pero la distancia frente al senador Flávio Bolsonaro se redujo en los últimos meses, configurando un virtual empate técnico ante un eventual balotaje fijado para el 25 de octubre.
Según el último sondeo de la consultora Datafolha, el candidato del Partido de los Trabajadores (PT), de 80 años y en busca de un cuarto mandato, cosecha un 40% de la intención de voto de cara al primer turno, mientras que el representante del Partido Liberal (PL), de 45 años e hijo del expresidente Jair Bolsonaro, alcanza el 36%.
El resto del espectro electoral se reparte entre Augusto Cury (5%), Ronaldo Caiado (4%), Renan Santos (3%), Romeu Zema (1%) y Samara Martins (1%), junto a un 5% de votos en blanco o nulos y un 2% de indecisos.
Con un margen de error de dos puntos porcentuales, la definición en primera vuelta resulta poco probable debido a que ninguno de los postulantes se aproxima al 50% de los votos válidos. En un hipotético segundo turno, la paridad se acentúa: Datafolha ubica a Lula con un 47% de la intención de voto frente a un 45% de Flávio Bolsonaro, registrando una diferencia de apenas dos puntos.
En los últimos días, ambos comandos de campaña volcaron sus estrategias a captar a los electores indecisos y contener el voto en franjas socioeconómicas clave. Por el lado del oficialismo, el Gobierno dictó la prohibición de las apuestas deportivas y casinos en línea, relanzó el programa de renegociación de deudas «Desenrola» y aplicó un reajuste del 15% en el subsidio Bolsa Família. La iniciativa apunta a recuperar terreno entre las mujeres de menores ingresos y consolidar el respaldo en la región del Nordeste, donde Lula se impone por 55% contra un 25% de su principal rival.
Por su parte, Flávio Bolsonaro —quien asumió la representación de la derecha tras la inhabilitación y condena de su padre— recortó distancias apoyado en un discurso centrado en la inflación, la seguridad y el costo de vida. El candidato del PL mantiene ventaja en los principales distritos electorales del Sudeste, como San Pablo y Río de Janeiro, además de registrar un marcado apoyo entre el electorado evangélico (47% frente al 27% del actual presidente) y los sectores de ingresos medios y altos.
La disputa también se profundizó en el terreno digital con el despliegue de redes orgánicas de voluntarios en redes sociales y sistemas de mensajería («Portavoces de Lula» en el oficialismo y «Direita Já» en la oposición) para incidir en el electorado no definido. De no mediar cambios de agenda, el último cruce antes de los comicios podría darse el próximo jueves durante el debate televisivo que emitirá la cadena TV Globo.
Agencia NA
