
Buenos Aires, 23 julio (PV) – Después de más de dos décadas al frente de Ensenada, el intendente Mario Secco comenzó a ordenar su sucesión alrededor de su propio apellido: impedido de buscar otro mandato en 2027, el oficialismo local trabaja para instalar a su hijo Nicolás Secco como candidato a quedarse con el Municipio.
Según supo la Agencia Noticias Argentinas, dentro del espacio gobernante también se analiza que Mario Secco vuelva a encabezar testimonialmente una lista de concejales para utilizar su caudal electoral como plataforma de la sucesión, una estrategia que reforzaría su intervención directa en el armado aun cuando ya no pueda competir por la Intendencia.
Secco gobierna desde 2003 y atraviesa su sexto mandato consecutivo. En más de 23 años construyó una estructura política con amplio control del Ejecutivo, presencia territorial, mayoría legislativa durante buena parte de su administración y una relación estrecha con las organizaciones sindicales municipales.
Su hijo Nicolás no aparece como una figura externa que recién ingresa en política. Es concejal desde 2015 y ocupa además un cargo como secretario general adjunto del Sindicato de Trabajadores Municipales de Ensenada, dos espacios directamente vinculados con la administración y el personal del gobierno encabezado por su padre.
El oficialismo presenta esa trayectoria como experiencia política y gremial. Sin embargo, la concentración familiar abre una discusión más profunda sobre la utilización de la estructura municipal, legislativa y sindical para garantizar una continuidad sin competencia interna visible.
No existe un impedimento legal para que Nicolás Secco sea candidato. Tampoco puede afirmarse que el parentesco determine por sí solo el resultado electoral: serán los vecinos quienes, llegado el momento, deberán elegir al próximo intendente.
El problema político reside en que la sucesión no surge de una elección interna abierta, de una renovación promovida por el partido ni de una competencia entre funcionarios con trayectoria propia. El nombre que aparece fortalecido es el del hijo del jefe comunal que gobierna desde hace seis mandatos.
Mario Secco ya utilizó candidaturas testimoniales para plebiscitar su administración y traccionar votos hacia la lista local. La posibilidad de repetir esa maniobra en 2027 permitiría que encabece una boleta para un cargo legislativo mientras su hijo busca el Ejecutivo, convirtiendo la elección en una transferencia familiar del poder municipal.
La discusión excede la vida interna del Frente Grande. El municipio administra presupuesto, empleo público, obra, servicios, habilitaciones y contrataciones. Cuando el intendente, su eventual sucesor y la conducción gremial de los trabajadores quedan unidos por vínculos familiares y políticos, los mecanismos de control deben ser especialmente transparentes.
El Ejecutivo debería informar además qué función concreta desempeñó Nicolás Secco dentro de la estructura municipal antes y durante su carrera legislativa, cómo compatibiliza su rol político con su posición sindical y qué garantías existen para que los recursos públicos no sean utilizados en la instalación electoral del apellido.
Los defensores del oficialismo destacan las obras y la estabilidad política conseguida durante los mandatos de Secco. Esa valoración podrá ser sometida al voto, pero no elimina la necesidad de una renovación institucional después de más de veinte años bajo una misma conducción.
El límite a las reelecciones fue creado precisamente para impedir que un cargo ejecutivo se transforme en una posición indefinida. Reemplazar al intendente por su hijo puede cumplir formalmente con la ley, aunque contradiga su objetivo de favorecer la alternancia.
En Ensenada, la imposibilidad de otro mandato no produjo hasta ahora una apertura del oficialismo, sino la preparación de una sucesión doméstica. Después de seis períodos, Secco no parece dispuesto a entregar el municipio a una nueva conducción: pretende conservarlo cambiando el nombre de pila, pero no el apellido.
Agencia NA
