
Buenos Aires, 8 octubre (PV) — Las autoridades estadounidenses presentaron una nueva acusación contra el apresado presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, por presunta tortura contra conciudadanos, según informó The Associated Press.
Según la acusación, el mandatario, llevado preso a los Estados Unidos, habría autorizado “el uso de la tortura contra personas específicas”.
También, el hombre que suele ser acusado ampliamente de dictador habría supervisado “un sistema diseñado para emplear la tortura, la detención arbitraria y la violencia como medios de represión contra la oposición política”, de acuerdo con la acusación.
La esposa de Maduro, Cilia Flores, quien también fue llevada presa a los Estados Unidos en enero, enfrenta cargos similares.
Ambos se encuentran presos en los Estados Unidos desde que fueron detenidos en enero pasado, cuando la administración de Donald Trump incursionó en Venezuela.
Otros cargos
Maduro y Flores ya enfrentaban cargos por narcotráfico, pero ahora, con la nueva imputación, deberán responder ante la Justicia estadounidense por presuntas violaciones a los derechos humanos durante su mandato.
A la pareja se le señala de supuestamente mantenerse en el poder “aterrorizando a quienes consideraban opositores mediante la persecución y la violencia”.
Se señala que miles de venezolanos fueron “acosados, amenazados, arrestados, procesados, agredidos, torturados o asesinados” por personas que actuaban a órdenes de su Gobierno.
Los señalamientos incluyen, entre otras acciones, presuntas descargas eléctricas, golpizas y asfixia contra esas personas.
Antecedentes del caso
Maduro fue secuestrado en su casa en enero junto a Flores mientras tropas estadounidenses bombardeaban Caracas, según informó entonces la Agencia Noticias Argentinas.
Desde allí fueron trasladados al Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn, en la ciudad de Nueva York, bajo cargos no fundamentados de narcotráfico, según una crónica del sitio Actualidad RT.
Ambos se declaran inocentes de los delitos que se les imputan, mientras que Maduro se califica a sí mismo como un “prisionero de guerra”.
Su defensa invoca la inmunidad que le asiste, en tanto jefe de Estado en ejercicio, para dejar sin efecto un proceso judicial que denuncia por irregular, debido a la falta de competencia de Estados Unidos para juzgarlo.
Mientras tanto, los abogados de Flores habían solicitado con anterioridad que se le otorgue una medida de detención domiciliaria mientras se resuelve su situación judicial, en razón de su delicado estado de salud.
Habría sufrido un infarto en prisión
Flores habría sufrido un infarto y perdió mucho peso, por lo que sus abogados solicitaban este jueves al juez que salga de la cárcel y sea puesta bajo arresto domiciliario, según The Associated Press.
«Sus abogados afirman que ha perdido 25 libras [11 kilos] durante su reclusión en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn y que le han dicho que podría necesitar una cirugía cardíaca. También señalaron que sufre de «aturdimiento persistente, mareos y dificultad para respirar» y que posiblemente sufrió un infarto leve en julio», recoge la agencia.
La defensa de Flores, de 69 años, sostiene que sus problemas de salud no pueden ser tratados de manera eficaz en prisión e indica que podría permanecer en una residencia de Nueva York bajo vigilancia las 24 horas.
Asimismo, el equipo legal denuncia que Flores sufre cicatrices permanentes de cuando fue «arrojada contra una pared o una cómoda» durante su secuestro.
Agencia NA
