Ataque patota en San Luis: un hombre quedó al borde de la muerte y no hay detenidos

Ataque patota en San Luis: un hombre quedó al borde de la muerte y no hay detenidos

Ataque patota en San Luis: un hombre quedó al borde de la muerte y no hay detenidos

Buenos Aires, 21 julio (PV) – Un hombre de unos 40 años permanecía internado en estado crítico después de ser golpeado y pateado en la cabeza por una patota que irrumpió en la vivienda de su familia en Naschel, mientras los agresores continuaban en libertad más de 24 horas después del ataque.

Según supo la Agencia Noticias Argentinas, la víctima fue identificada como Aldo Alaniz y sufrió un severo traumatismo de cráneo durante la mañana del domingo, cuando un grupo integrado por cuatro hombres y una mujer llegó hasta una casa del barrio San Antonio para buscar al hijastro de Alaniz, de 23 años.

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El conflicto habría comenzado horas antes en un local bailable de la localidad. Después de ese primer cruce, uno de los involucrados habría enviado amenazas de muerte y, posteriormente, se presentó junto con otras personas en la vivienda familiar. Allí atacaron al joven y golpearon también a su madre cuando intentó detener la agresión.

Alaniz recibió la peor parte. Según la reconstrucción inicial aportada por allegados, fue golpeado por la espalda, cayó inconsciente y, cuando se encontraba tendido en el suelo, uno de los atacantes le dio una patada en la cabeza. La lesión le provocó un traumatismo grave y obligó a trasladarlo inicialmente al hospital local.

Debido al deterioro de su estado, el hombre fue derivado al Hospital Central Ramón Carrillo, donde debió ser operado y entubado. Su cuadro permanecía crítico, mientras familiares y vecinos de Naschel organizaron una cadena de oración para pedir por su recuperación.

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La investigación comenzó rodeada de cuestionamientos por la respuesta policial. Un allegado a la familia sostuvo que los efectivos recién habrían comenzado a intervenir de oficio cerca de las 13, después de que la prioridad de los familiares fuera trasladar a Alaniz al hospital. Durante la tarde del domingo tampoco se habían conocido detenciones.

Más de un día después, los presuntos agresores —personas que serían conocidas por los habitantes de la localidad— permanecían en libertad a la espera de las disposiciones de la Fiscalía. El principal atacante tendría alrededor de 18 años y habría sido quien pateó a la víctima cuando ya estaba inconsciente.

La causa deberá determinar qué ocurrió, identificar a todos los participantes y establecer si existió una demora policial efectiva. Sin embargo, la falta de detenciones durante las primeras horas y la necesidad de esperar instrucciones judiciales frente a un ataque de semejante gravedad vuelven a poner bajo examen el funcionamiento de la seguridad provincial en el interior de San Luis.

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La responsabilidad penal será individual, pero la prevención, la respuesta inmediata y la protección de una familia amenazada corresponden al Estado. El Gobierno de Claudio Poggi conduce la Policía provincial y debe explicar por qué una patota pudo dirigirse hasta una vivienda, golpear a varias personas, dejar a un hombre al borde de la muerte y retirarse sin ser detenida.

Naschel es una localidad pequeña, donde los involucrados serían reconocibles y donde las amenazas previas podían aportar elementos rápidos para orientar la búsqueda. Esa característica vuelve todavía más incómoda la falta de resultados inmediatos.

Mientras Alaniz lucha por su vida, la gestión provincial enfrenta una escena difícil de justificar: la familia debió ocuparse del traslado urgente, los agresores siguieron libres y la reacción del sistema llegó después de que la violencia ya había dejado consecuencias posiblemente irreversibles.

Agencia NA