Ya se sabe el triste e inevitable destino de los vicepresidentes argentinos. Lamentablemente parece que Amado Boudou seguirá la misma suerte que sus predecesores.
Si bien es vox populi que el gobierno manda a la SIDE a grabar todos los teléfonos de políticos, periodistas y jueces, nadie imaginaba que el mismo vicepresidente electo iba a ser objeto del espionaje del kirchnerismo.
Parece que en unas de las grabaciones el ministro habló de más e hizo alarde de conocer a Cristina “a cara lavada”. El informe de la SIDE desató la ira de Máximo Kirchner quien habría dispuesto que a partir de ahora se dedique solamente a tocar la guitarra y participar como panelista de 6,7,8.
