Un RIGI para la industria: la UIA propuso reducir impuestos y garantizar la estabilidad fiscal por 30 años

Un RIGI para la industria: la UIA propuso reducir impuestos y garantizar la estabilidad fiscal por 30 años


En la Conferencia Industrial, su presidente presentó un régimen para mejorar la competitividad del sector; incluye baja de Ganancias al 25% y eliminación gradual de Ingresos Brutos

Un RIGI para la industria: la UIA propuso reducir impuestos y garantizar la estabilidad fiscal por 30 años

En medio de la caída de la actividad industrial y la pérdida de puestos de trabajo, la Unión Industrial Argentina (UIA) presentó una propuesta para crear un régimen de incentivos para el sector, similar al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), que contempla una reducción de impuestos, beneficios para las inversiones y estabilidad fiscal por 30 años. La iniciativa, denominada RICI, forma parte de un pacto fiscal que la entidad busca impulsar con la Nación, las provincias y los municipios para mejorar la competitividad de las empresas.

Durante la 32ª Conferencia Industrial, el presidente de la UIA, Martín Rappallini, planteó que el objetivo es acercar las condiciones de producción de la Argentina a las de sus competidores regionales, en un contexto en el que las empresas locales enfrentan costos elevados, una demanda debilitada y una creciente competencia internacional.
‘El gran desafío es pasar de una economía para defenderse a una economía para producir. Y para eso la estabilidad macroeconómica es fundamental, pero es solo el comienzo’, dijo Rappallini, que destacó los anuncios hechos por el ministro de Economía, Luis Caputo, durante el encuentro. ‘El ministro hizo anuncios muy importantes que veníamos conversando en los últimos meses’, afirmó.
El dirigente industrial reconoció los avances en materia de estabilización económica, pero advirtió que las empresas necesitan condiciones más favorables para competir con la producción del exterior. ‘Una empresa argentina compite con las condiciones laborales, los tributos y la infraestructura de otros países. La competitividad no depende solo del esfuerzo de las empresas, sino también de las condiciones del país. Las empresas tenemos la responsabilidad de invertir y mejorar la productividad, pero el Estado tiene que generar las condiciones para que podamos hacerlo’.