Se trata de un gusano que ataca a orugas, gorgojos, escarabajos y otras plagas de frutales mediante una potente “arma bacteriológica” podría aportar nuevas herramientas de control biológico y evitar, en el futuro, la necesidad de insecticidas tóxicos y dañinos.
[adrotate banner=»3″]
