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“Acompañarlo acá es una locura, venir desde Argentina y poder verlo otra vez, estoy muy feliz de lograrlo”, dijo a Télam Agustina Marchescada, una entrerriana de 27 años que forma parte de las voluntarias de Impulso Social y ya lo vio en Polonia y Brasil.
Las chicas, todas jóvenes y de varios puntos de Argentina, integran una organización sin fines de lucro y visitan por estos días geriátricos y hogares de niños “para que todos sepan, aunque no puedan salir a verlo, que el Papa esta cerca de ellos porque esta en Chile”, explicó.
“Se aplaude la visita como cualquier visita mundial. El Papa trae un mensaje de esperanza”, dijo hoy a esta agencia el taxista Manuel Araya Córdoba, de 57 años, quien minimizó los recientes hechos de violencia contra iglesias: «las supuestas bombas de las que habla la prensa eran puros watapiques» (pequeña pirotecnia para niños)”, afirmó.
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