El gobierno de Brasil consideró que los cacerolazos que se registraron en algunas partes del país durante un discurso de la mandataria fueron un ejercicio del derecho a la protesta, pero convocó a la sociedad a «debatir alternativas y propuestas».
El gobierno de Brasil consideró que los cacerolazos que se registraron en algunas partes del país durante un discurso de la mandataria fueron un ejercicio del derecho a la protesta, pero convocó a la sociedad a «debatir alternativas y propuestas».