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El ex jefe del Fondo Monetario Internacional (FMI) Rodrigo Rato y una treintena de antiguos miembros de la cúpula de Bankia comenzaron a ser juzgados este lunes por estafa y falseamiento de las cuentas de la entidad financiera en su proceso de salida a Bolsa en 2011, que acabó en el mayor rescate bancario de la historia de España.
Los integrantes de la cúpula de Bankia, con Rato a la cabeza, están acusados de ocultar el verdadero estado financiero de la entidad cuando salió a Bolsa, pero el proceso permitirá también analizar en profundidad la gestión que se hizo de la última crisis financiera.
Un año después de la operación, el gobierno del conservador Mariano Rajoy nacionalizó Bankia y evitó su quiebra con un desembolso de 24.000 millones de euros, la mayor cuantía del total de 64.900 millones de euros de dinero público inyectado al sistema financiero español desde 2009.
La situación de Bankia obligó al Ejecutivo de Rajoy a pedir un rescate a Bruselas para hacer frente a las turbulencias financieras, mientras los ciudadanos españoles sufrían duros recortes.
Al día de hoy, según datos del Banco de España, del total del dinero público inyectado sólo se recuperaron 4.477 millones de euros.
Rato ya se encuentra en prisión cumpliendo una condena de cuatro años y medio por el uso irregular de tarjetas de crédito corporativas de Bankia, el famoso caso de las «tarjetas black», opacas al fisco, que precisamente salió a la luz a raíz de esta primera investigación.
En el primer día de juicio, que se celebra en la Audiencia Nacional, la fiscal Anticorrupción Carmen Launa destacó que los acusados eran «conscientes» de que en la información que aparecía en el folleto sobre el debut bursátil de Bankia en julio de 2011 se «ocultó el estado real» de las cuentas para «provocar un desplazamiento patrimonial de los inversores».
No obstante, la fiscal todavía no encontró pruebas para imputar el delito de «falsedad de cuentas». Aún así, presentó documentos que no estaban incorporados a la causa sobre el estado contable de las entidades que se fusionaron en Bankia y que ocultaban gran parte del deterioro.
Bankia surgió a principios de 2011 del proceso de fusión de Caja Madrid y Bancaja, -dos cajas de ahorro de comunidades gobernadas por el conservador Partidos Popular (PP) y que contaban con la mayor cantidad de activos tóxicos del sector inmobiliario-, y otras cinco entidades más pequeñas (Caja Insular de Canarias, Caja Laietana, Caja Ávila, Caja Segovia y Caja Rioja).
De la unión de estas cajas surgió el grupo liderado por Rato -ministro de Economía durante la presidencia de José María Aznar- y el Banco Financiero y de Ahorro (BFA), que acumuló los productos tóxicos (incobrables), y de él se creó Bankia, que teóricamente concentraba el negocio rentable.
Sin embargo, menos de un año después de conseguir 3.100 millones de euros en la oferta pública de suscripción de acciones, el banco reformuló sus cuentas para pasar de un beneficio de 309 millones de euros en 2011 a una pérdida de 3.000 millones de euros.
Rato, quien siempre negó haber cometido alguna irregularidad, dejó su cargo en 2012, antes de la nacionalización.
A diferencia de la Fiscalía, el resto de acusaciones, entre ellas el partido liberal UPyD y asociaciones de afectados, aprecian una «falsedad contable» y solicitaron penas de hasta doce años de prisión tanto para los antiguos responsables de la entidad, ex directivo y el socio auditor, así como multas millonarias para Bankia, su matriz (BFA) y la firma Deloitte.
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