La decisión de la revista de dedicar la tapa de su edición de agosto al sospechoso del atentado contra el Maratón en abril pasado, el checheno Dzhokhar Tsarnaev, desató una ola de indignación en Estados Unidos.
La decisión de la revista de dedicar la tapa de su edición de agosto al sospechoso del atentado contra el Maratón en abril pasado, el checheno Dzhokhar Tsarnaev, desató una ola de indignación en Estados Unidos.