
Patti Smith hizo anoche que el público que colmó la Sala Sinfónica del Centro Cultural Néstor Kirchner (CCK) y quienes siguieron el concierto en la pantalla gigante, montada en la explanada del complejo que da a la calle Sarmiento, cayeran rendidos a sus pies, a partir de un vibrante alegato musical, armado a partir de la sensibilidad, la sabiduría, el activismo político, el amor por las letras y el espíritu punk de esta artista estadounidense.
Así como lo había logrado en su contacto con la prensa local y en el encuentro de ayer, en el mismo lugar, la llamada “poetisa del punk” puso en notas musicales e inteligentes textos sus diversas inquietudes, entre las que destacan su fe en la juventud, sus alegatos a favor de la libertad individual, su pasión por la literatura y su homenaje a los seres queridos que ya no están, entre otras temáticas.
De esta manera, a lo largo de una hora y media, en la que regaló una docena de canciones propias y ajenas, Patti Smith se mostró como una terrenal chamana que insufló ánimos libertarios e invitó a la catarsis colectiva al eufórico público que le rindió pleitesía.
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