
En tanto que Amnistía Internacional (AI) acusó a Myanmar, la ex Birmania, de construir instalaciones de seguridad en aldeas rohingyas arrasadas por el Ejército, lo que arroja dudas sobre planes para repatriar a cientos de miles de refugiados de esa etnia islámica.

Casi 700.000 rohingyas huyeron de Rakhine al vecino Bangladesh desde que Myanmar, un país budista cuya líder de facto es la Premio Nobel de la Paz, Aung San Suu Kyi, lanzó una campaña militar en ese estado o provincia occidental birmana, hace seis meses. Los rohingyas han denunciado que el Ejército birmano y turbas parapoliciales asesinaron o violaron a cientos de civiles e incendiaron cientos de poblaciones de Rakhine como parte de una campaña que Estados Unidos y la ONU han calificado de «limpieza étnica».

[adrotate banner=»3″]
