
Acaso motivado por las incursiones del pensador francés Michel Onfray en obras como «El viente de los filósofos» o «La razón gourmet», Carou intuyó que el repertorio culinario podía funcionar como un portavoz revelador de la identidad argentina.
«En la elección de lo que comemos -y en las circunstancias en que lo hacemos- está nuestro retrato en forma más que evidente», explica este egresado de Letras con un Magister en Literatura Comparada por la Universitat de Valencia.
Así, «Filosofía gourmet» (editorial Heterónimos), que obtuvo el Premio Heterónimos de Ensayo por decisión de un jurado integrado por Maristella Svampa, Ricardo Coler y Germán García, es una indagación acerca de cómo nos constituye lo que comemos y cuanto hay de revelador en este hábito más allá de la «sana finalidad de no morir de inanición»: no en vano, según el autor, en los países mediterráneos y sus territorios colonizados prevalece un interés particular por la gastronomía y por el significado simbólico de muchas de sus prácticas.
-Télam: ¿El rol que ocupan en la imaginería rioplatense tanto el asado como el mate nos retratan como una cultura donde es imposible disociar lo gastronómico del ritual colectivo?
– Mariano Carou: Sí, aun en estos tiempos de comida rápida o de auge de hogares unipersonales. Necesitamos el asado y el mate como en otras culturas necesitan otras cosas. Por ejemplo, viví un tiempo en Suecia y me sorprendió que la gente no usa cortinas: la búsqueda de compañía y comunidad pasa por que el otro vea el interior de tu casa, vea que estás, se te acerque… Nosotros nos juntamos a comer o a tomar mate. No existen reuniones en las que no comas algo.
-T: Planteás que el asado está ligado a la tierra y a la permanencia, «al estar americano más que al ser-hacer europeo», y marcás que no es azaroso que en Europa el asado se haga en parrillas eléctricas y se lo cocine rápidamente mientras que acá se estila la cocción a fuego lento ¿Cuán revelador de una postura ontológica puede ser un método de cocción?
– M.C: En este caso puede ser revelador; en otros quizás no. Pero básicamente todo lo que tenga que ver con la administración del tiempo revela cierta postura ontológica, porque de hecho el ser, si es, es en el tiempo, incluso más que en el espacio. También el recurso a ciertos utensilios muchas veces incluso está ligado a la permanencia de tradiciones familiares, o a su renuncia, y eso también revela una postura ontológica (de menor monta, quizás, pero que está).
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