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En el cierre de un año complejo para su administración, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, defendió hoy las reformas implantadas desde su llegada al gobierno, en mayo de 2017, y pidió paciencia porque los resultados no pueden «ser inmediatos».
Luego de un primer año de gobierno muy auspicioso, en el que se instaló como un referente a nivel internacional, en los últimos seis meses Macron tuvo que hacer frente a crisis continuadas que han mellado su popularidad.
Sólo el 27 % de los franceses tienen una opinión positiva de él, según el último sondeo del instituto demoscópico BVA, citado por la agencia EFE, pero hoy defendió la reforma del sector ferroviario y la laboral, que han sido controvertidas.
«Hemos puestos las bases de una estrategia ambiciosa para mejorar (…) pero los resultados no pueden ser inmediatos y la impaciencia, que comparto, no podría justificar ninguna renuncia», señaló.
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