
El primer debate entre candidatos presidenciales de México con vistas a las elecciones del 1 de julio próximo, se caracterizó por los golpes contra el gran favorito, el opositor Andrés Manuel López Obrador, quien logró esquivar la mayoría de ellos y salir bien parado de los previsibles ataques.
El político nacionalista de izquierda, que tiene una amplia ventaja en las encuestas, fue el principal blanco de sus cuatro rivales, en un encuentro que tuvo como ejes los temas de seguridad y corrupción, y un formato mucho más ágil que en anteriores campañas.
«Todos están aquí contra mí, echándome montón», expresó el ex alcalde de Ciudad de México, de 64 años, que compite por tercera vez por la Presidencia y quien mostró de manera jactanciosa una cartulina con los resultados de una encuesta que le da 22 puntos de ventaja.
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