Conferencia de Seguridad de Munich, Alemania
«Pido no repetir los errores del pasado. El apaciguamiento nunca funciona», pidió el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, tras calificar a Irán como «la mayor amenaza para el mundo, no sólo para Israel y Oriente Medio» y llamar a todas las potencias presentes a suspender y modificar el acuerdo nuclear que firmaron con Teherán en 2015, un reclamo similar al que propone su aliado, Donald Trump.
Benjamin Netanyahu, primer ministro de Israel
Tras advertir que su gobierno no dudará en atacar a Irán si considera que está por desarrollar un arma nuclear -algo que descarta en este momento la agencia especial de la ONU que fiscaliza el acuerdo-, el premier israelí dejó claro, con una indirecta, su actual alianza con Arabia Saudita y sus aliados en Medio Oriente: «Los árabes reconocen que Israel no es su enemigo, sino su aliado».
Más tarde, cuando le tocó hablar, el canciller del reino saudita, Adel al Jubeir, respaldó la posición de Israel, pidió a las potencias «poner presión y aislar» a la República Islámica de Irán y denunció que está utilizando el dinero que obtuvo tras la firma del acuerdo nuclear -por nuevas inversiones y cuentas descongeladas- para una «política expansionista» en los conflictos de Yemen y Siria, y en el siempre inestable Líbano.
Adel al Jubeir, canciller de Arabia Saudita
Entre Netanyahu y Al Jubeir, le tocó el turno al canciller iraní, Mohamad Yavad Zarif, quien tachó de «circo cómico» a las acusaciones que le lanzaron todos sus rivales. «Es un circo cómico que no es digno de respuesta», aseguró Zarif después de que Netanyahu mostrase parte de un dron y desafió al propio premier israelí al sugerir que sus acusaciones buscaban tapar «crisis internas», en referencias a la posible imputación contra el jefe de gobierno israelí por casos de corrupción y tráfico de influencias.
Mohamad Yavad Zarif, canciller de Irn
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