Se suele establecer como parámetro de la aparición de una obra el hecho de encontrar la tan mentada voz personal. En el caso de la poeta Mercedes Roffé —que, a lo largo de su vida, combinó estudios en letras con estudios en música— ese hallazgo parece ser aun más relevante: su voz personal es pura polifonía, un coro casi, pero un coro que constituye una única voz y, por supuesto, una voz central.
