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La coalición de izquierda Unidos Podemos le envió este jueves una carta al rey emérito de España, Juan Carlos I, solicitándole que comparezca en el Congreso de los Diputados para dar explicaciones sobre sus supuestos «negocios ilícitos».
«Vivimos en el siglo XXI y la democracia en España goza de suficiente madurez para ejercer su derecho a saber si la jefatura del Estado es una institución idónea para la corrupción, aunque no esté sujeta a ninguna responsabilidad», señala la carta firmada por Podemos, En Marea, En Común Podem, Equo e Izquierda Unida.
Los reiterados intentos de la izquierda por abrir una comisión de investigación en el Congreso sobre los presuntos negocios turbios del monarca fueron rechazados por los partidos «constitucionalistas», el Partido Socialista (PSOE), el conservador Partido Popular (PP) y los liberales de Ciudadanos.
La carta recuerda que «desde hace unos años el pueblo español ha asistido a la publicación de una serie de informaciones que ponen en cuestión la institución monárquica al relacionarla con tramas de corrupción y de enriquecimiento ilícito».
Y concluye: «La corrupción es el mecanismo antidemocrático de las élites económicas para controlar el Estado sin presentarse a las elecciones. Por ello, el principal objetivo de su comparecencia a petición propia en el Congreso de los Diputados sería el de evaluar la idoneidad de la institución monárquica para afrontar la corrupción y para que ninguna institución del Estado haga de la irresponsabilidad un privilegio».
Por su parte, Pablo Iglesias, el líder de Podemos, compartió la carta en Twiter con el siguiente mensaje: «Alguien dijo alguna vez que «el precio de la grandeza es la responsabilidad». Dado que no nos permiten investigar en el Congreso las presuntas corruptelas del rey emérito le pedimos que comparezca a petición propia».
El último escándalo estalló en julio, cuando la prensa española difundió unos audios de un encuentro en 2015 entre la amiga del rey emérito Corinna zu Sayn-Wittgenstein y el ex comisario José Manuel Villarejo, en los que la empresaria reconoce que Juan Carlos I la usaba como testaferro para ocultar su patrimonio en Suiza.
«No lo ha hecho porque me quiera mucho, sino porque resido en Mónaco», decía la empresaria.
Corinna también develó que Juan Carlos I cobró comisiones por la licitación del tren de Alta Velocidad AVE a La Meca, que ganó un consorcio de empresas españolas.
La presunta amante del rey también apareció como intermediaria en los negocios de Iñaki Urdangarin, quien está cumpliendo una pena de cinco años y diez meses de prisión por el caso de corrupción Nóos, según unos mails aportados a la investigación que demostrarían que Juan Carlos I estaba al tanto de los negocios de su yerno.
Este caso que sacudió los cimientos de la monarquía es que el desencadenó su abdicación.
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