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Si bien la enmendada Carta Magna deja el poder político en manos del primer ministro, elegido por el Parlamento, y las facultades del presidente de la república son meramente representativas, se libra una enconada batalla electoral por la presidencia georgiana.
El actual presidente, Gueorgui Margvelashvili, no se presentó a la reelección y el partido gobernante, Sueño Georgiano, con mayoría constitucional en el Parlamento, decidió «en aras de la democracia» no designar candidato, y dio su apoyo Zurabishvili, una diplomática de carrera.
Su principal rival, Vashadze, es el abanderado del Movimiento Unido Nacional (MUN), del proscrito y apátrida expresidente Mijaíl Saakasvili, quien abandonó el país hace cinco años, ocupó altos cargos en Ucrania y fue privado posteriormente de las ciudadanías georgiana y ucraniana.
La victoria del candidato del MUN le permitiría a Saakashkili regresar al país, ya que, si bien el jefe del Estado es una figura representativa, tiene la importante y exclusiva facultad de conceder indultos, según reseña Efe.
Todas las encuestas señalan a Zurabishvili y Vashadze como los principales favoritos a la victoria entre los 25 aspirantes a la Presidencia, aunque difieren en quién será finalmente el ganador.
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