En su paso por la Feria del Libro de Buenos Aires, las editoriales independientes, esas que batallan todo el año para que sus catálogos circulen entre más lectores, se muestran al público: tres en un stand compartido, otras con mucho esfuerzo lograron tener un espacio individual, pero todas supieron conseguir su lugar y funcionan como una gran vidriera, exhibiendo su propia identidad.
