
El monarca regresó a Cataluña para la ceremonia de entrega de despachos a la nueva promoción de jueces, que tuvo lugar en el Auditorio de Barcelona, en medio de un fuerte operativo policial ante la convocatoria de una protesta de los llamados Comités de Defensa de la República (CDR) bajo el lema «Fem fora la (in)Justicia española» (Echemos a la (in)Justicia española».
La visita de Felipe VI, la segunda a la norteña región desde el referéndum de secesión del 1 de octubre pasado -estuvo en febrero para la inauguración del World Mobile Congress-, se produce después de que el jueves último la Justicia alemana dejó en libertad provisional al ex presidente regional Carles Puigdemont tras rechazar extraditarlo a España por un delito de rebelión por no apreciar «violencia» en los hechos que se le atribuyen dentro del plan de secesión del año pasado.
La decisión supuso un revés para al juez del Tribunal Supremo Pablo Llarena, quien mantiene en prisión preventiva a la mayoría de los políticos que integraban el gabinete de Puigdemont, además de a los líderes sociales Jordi Sánchez y Jordi Cuixart, a los que procesó en la misma causa, que también investiga un delito de malversación de fondos públicos.
[adrotate banner=»3″]
