
«Si bien es cierto que Mendoza tiene determinados atractivos turísticos como su montaña, el cerro más alto de América (Aconcagua), y su ciudad que es también un símbolo de su turismo, sin duda la estrella es el enoturismo», dijo a Télam el mandatario provincial.
Como lo explicó Cornejo, un prototipo del vino «es un modelo de intervención público-privado, para ofrecer servicios turísticos y organizar esos servicios en base a un plan determinado con objetivos y con metas muy precisas».
«Ese prototipo tiene su mayor fortaleza en que lo lidera el estado pero fundamentalmente lo protagoniza el sector privado. Tenemos más de 150 bodegas prestando esos servicios, si el sector privado no tiene un alto protagonismo, es difícil sostenerlo en el tiempo», agregó.
Esto involucra no sólo a bodegueros, sino que también participan chefs, mozos, sommeliers, traductores y los propietarios de los establecimientos, revalorizando de cada lugar su historia de cómo se desarrollaba el vino 100 años atrás, y como se lo hace en la actualidad.
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