El asesino de Ángeles Rawson se deshizo del cuerpo de la adolescente con una bolsa de supermercado anudada en la cabeza, de la misma cadena a la que pertenece un local ubicado a la vuelta del edificio del barrio de Palermo donde vivían la víctima y el imputado Jorge Mangeri, según se desprende de lo que declaró en el juicio por el caso la perito en rastros que trabajó sobre el cadáver cuando fue hallado.
