
Durante el debate sobre la despenalización del aborto, que se inició la semana pasada en las comisiones del Congreso, expusieron referentes del diverso arco de quienes se autoproclaman provida. ¿Cómo trabajan y cómo se organizan estas asociaciones cotidianamente?
Una movida con epicentro en Rosario
Gabriela Quadri es la coordinadora del Movimiento Provida Rosario y asesora general auxiliar de vida humana internacional para el programa OEA.
Las personas que quieren participar de su organización se contactan y en el intercambio les relatan las formas de hacerlo: “Les pedimos que nos cuenten dónde viven y qué les interesaría hacer. Se puede participar de diversas maneras, ya sea replicando información en las redes sociales, pidiéndonos material de lectura, dando una mano en el programa de radio semanal que tenemos o simplemente yendo a las charlas que brindamos”.
El financiamiento es un tema delicado pero Gabriela tiene una postura rígida al respecto: “No nos financiamos de ninguna manera, porque eso implicaría rendir cuentas y no me parece que sea necesario un esquema económico. Cada uno aporta sus recursos propios y la gente es muy gentil con eso”.
La organización no participa de esquemas más grandes: “Somos independientes, no respondemos a nadie a nivel nacional. Somos una organización local, pero sí tenemos vínculo con algunas organizaciones, no con todas porque no estamos de acuerdo con ciertas prácticas”. Las acciones que sí replican son las de la “Campaña del bebito”, que lo hacen con el material que brindan desde allí.

El acento puesto en la familia
Olga Muñoz es la presidenta de la asociación civil FAMPAZ (Familias del mundo unidas para la paz), que se dedica exclusivamente a la difusión relacionadas con los valores provida. Si bien tienen convenios con organizaciones de otros países, se dedican a difundir ya sea desde su programa de cable o las diversas charlas que brindan en cualquier punto del país.
“Transmitimos el valor de la vida y la familia, a través de charlas gratuitas en todo el país. Sólo pedimos que nos paguen el pasaje”, aclara Olga a Télam. Otro eje de las charlas son del método de ovulación, “el método natural para regular los nacimientos”, explica Muñoz.
En la calle se encuentran los últimos miércoles del mes en el Congreso para “La marcha de los escarpines”, que consiste en repartir folletos ilustrativos “del valor de la vida humana”.
De la organización participan 30 personas estables y se dividen entre el área de difusión, quienes se encargan de salir a la calle, las que van a los encuentros de mujeres, las que ayudan a otras mujeres y las que difunden el método de ovulación.
“Estamos hiper comunicadas pero no nos reunimos en un lugar físico”, cuenta Muñoz.

Contención para las embarazadas
Diana Castillo es la directora de la fundación Grávida que se encarga de llevar adelante un servicio de emergencia “para la atención casos inminente de riesgo de aborto”. Cuentan con programas como el de fortalecimiento de la maternidad con talleres de gestación y crianza, el de sanación para la mujer que ya abortó, el área de prevención donde “se trabaja la opción por la vida con escuelas, jóvenes y la comunidad”, y por último la concientización y la difusión.
La fundación trabaja en 20 provincias, en 57 localidades, urbanas y rurales y son 1100 voluntarios activos. “La gente nos contacta a nuestra central y nosotros hacemos un proceso de acompañamiento hasta formar una comunidad, los capacitamos por región y de ahí pueden desarrollarse en alguna de la áreas”.
Cada lugar tiene autonomía para ofrecer el servicio según sus realidades y necesidades y cada centro de ayuda “trata de gestionar recursos en su lugar”. “Tenemos una fundación, Amigos de Grávida, que vela por los recursos y las necesidades del servicio sobre todo en las áreas más alejadas”, remata Castillo y agrega que también “presentamos proyectos para acceder a financiamiento”.
Video Institucional del Servicio de Grvida
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