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El titular de Educación, Naftali Bennett, y la de Justicia, Ayelet Shaked, anularon de este modo un ultimátum lanzado a Netanyahu el pasado viernes en el que advertían que su partido abandonaría la coalición de gobierno si el primero no era nombrado ministro de Defensa.
«Si el Gobierno va a ser de verdad de derecha y de verdad va a cumplir sus promesas, nos quedamos», declaró Benet, líder de Hogar Judío y socio de la coalición gubernamental liderada por Netanyahu, en una rueda de prensa, informó el diario israelí Haaretz.
El ministro criticó duramente la forma en la que el mandatario gestionó la última escalada militar con el movimiento islamista Hamas en Gaza, la peor desde la Guerra de 2014, que acabó con un alto el fuego de las milicias palestinas.
Esta escalada militar de tres días hizo temer una nueva ofensiva masiva sobre el pequeño, sobrepoblado y empobrecido enclave palestino.
Diferencias en el gabinete de seguridad sobre la alto el fuego sacudieron la coalición de gobierno de Netanyahu, quien desde entonces negoció a contrarreloj para mantenerse en el poder y evitar adelantar unas elecciones, que hoy no está seguro de ganar.
Ayer, el premier anunció que se ocuparía él mismo del cargo de Defensa y pidió a sus socios que mantuvieran su apoyo a la coalición gubernamental para evitar un adelanto electoral con el país «en una situación de seguridad compleja».
Ante la firmeza del primer ministro, Benett dijo «preferir» que él le gane «en una lucha política antes de que Israel pierda con Hamas», pero exigió «un cambio de dirección en el barco de Defensa» y políticas más contundentes con los palestinos.
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