El único médico generalista del pequeño pueblo santafesino de Santo Domingo, Arturo Serrano, aseguró que allí “la mortalidad por cáncer creció entre un 300 y un 350 por ciento” entre 1991 y el 2010 con una población que “se mantuvo estable en el mismo período” y advirtió que este fenómeno coincide temporalmente con la instalación de “los cultivos intensivos de soja en una población”.
