“Es una novela sobre lo que se tuvo que destruir para alzar el edificio de la modernidad”

En Muerte súbita, el escritor mexicano Alvaro Enrigue enfrenta en un partido de tenis en la Roma de la contrarreforma a los dos artistas acaso más representativos de esa época: el español Francisco de Quevedo y el Caravaggio, que cruzan un mundo que transita del barroco a cierto naturalismo, y compromete a las políticas imperiales en el intento de unificar al mundo bajo una economía mercantil que quizá un escritor del siglo XXI entienda en su mayor amplitud.