La prueba PISA es un test internacional que ejecuta la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) para evaluar las habilidades que los estudiantes de 15 años en lengua, matemática y ciencias. No es una prueba como la que toman en los colegios donde hay que estudiar antes. Es un test para evaluar las habilidades que el joven tiene para interpretar un texto, aplicar cálculos matemáticos de uso cotidiano y aplicar criterios científicos básicos en los entornos laborales. El propósito es conocer las capacidades de los adolescentes a los 15 años para incorporarse con buenas chances de éxito al mundo del trabajo.
La prueba se hace cada 3 años en todos los países desarrollados y cada vez en más países en vías de desarrollo. En la última, que se hizo en el 2025, participaron 91 países donde se evaluaron a más de 760.000 jóvenes representativos de 33 millones de jóvenes de 15 años de todo el mundo.
Los niveles de habilidades se califican de 1 a 6. En el nivel 1 los jóvenes tienen competencias muy básicas para desempeñarse en el mundo del trabajo, tanto es así que PISA lo considera como un nivel insuficiente. En el nivel 2 ya puede interpretar textos y datos simples y ejecutar procedimientos rutinarios, de aquí que PISA lo considera el mínimo de competencia laboral. Los niveles 3 y 4 ya denotan competencias más sofisticadas siendo los niveles recomendados para jóvenes de 15 años que se preparan para el mercado de trabajo. Los niveles 5 y 6 son para jóvenes con alto conocimiento técnico y habilidades para la resolución de problemas muy complejos. Serían pibes de 15 años que están listos para ir a la universidad, cuando a la universidad se va recién a los 18.
Los países desarrollados tienen alrededor del 50% de sus jóvenes de 15 años en niveles 3 y 4, que es el apropiado para la edad. Los que van a la cabeza del ranking son China y Singapur porque, además de tener el 50% de los jóvenes en niveles 3 y 4, China tiene otro 35% de los pibes en niveles 5 y 6 y Singapur otro 26% en estos niveles superiores. Esto es porque los asiáticos son muy exigentes con la educación dado que están en la carrera por alcanzar la frontera de la innovación. Los europeos, en cambio, son más tranqui y tienen un 10% – 15% de los pibes de 15 en niveles 5 y 6.
¿En el Cono Sur cómo andamos?Chile y Uruguay tienen 30% de los jóvenes de 15 en niveles 3 y 4, otro 30% en nivel 2 (que ya es el básico) y un 35% en nivel 1 que es el nivel insuficiente. O sea, 1 de cada 3 pibes de 15 años no está preparado para el mundo del trabajo.
Los argentinos venimos peor. En nivel 3 y 4 hay solamente 16%, otro 24% está en nivel 2 y el 60% restante está en nivel 1, insuficiente para el mundo del trabajo. Para colmo el nivel 1 viene en aumento porque en el 2018 eran el 52%, en el 2022 el 55% y en el 2025 a 60%. O sea, vamos de mal en peor.
Es improbable que la Argentina pueda crecer con equidad si la mayoría de los jóvenes que se incorporan al mercado laboral no tiene competencias. A esto hay que sumarle los jóvenes que ya abandonaron el colegio a los 15 años que son un 15% del total de jóvenes de 15.
Para crecer se necesitan empresas formales de elevada productividad que demandan trabajadores calificados, que son los jóvenes con nivel PISA 2, 3 y 4, o sea, el 40% de los jóvenes. El otro 60% tiene nivel PISA 1 que es insuficiente para conseguir empleo formal por lo que ya van avisando que en el futuro se van a emplear en la informalidad.
El mercado laboral urbano actual está conformado por casi 20 millones de personas de las cuales 10 millones son empleados formales en empresas privadas o en el sector público y los otros 10 millones son asalariados no registrados o cuentapropistas de los cuales la mayoría está informal. Es un mercado laboral partido en dos: mitad formal, mitad informal.
Como están estructurados los jóvenes de 15 años según sus competencias (40% apto para el empleo formal, 60% con competencias insuficientes), si la economía crece lo hará en dos velocidades: la mitad en la formalidad, la otra mitad en la informalidad. Esto es un crecimiento sin equidad. El cual es no sustentable porque llega un momento en que las demandas sociales de los rezagados terminan frenando la expansión de los formales.
¿Quién es el responsable de esto?Las provincias. Porque en el artículo 5° de la Constitución Nacional se reservan para sí la responsabilidad por la educación básica. La gente –equivocadamente– espera que el Estado nacional subsane las fallas en educación de las provincias. Lo cual es imposible porque las escuelas son propiedad y los docentes son empleados públicos de las provincias.
Lo peor que puede hacer el Estado nacional ante estos pésimos resultados es querer «ayudar» a las provincias con algún programa nacional. Porque lo único que logrará es diluir la falta de responsabilidad de las provincias que ahora está en clara evidencia. Con la dilución de responsabilidades, los resultados educativos van a seguir empeorando.
