Pidió llevar el dólar a .800, los libertarios lo destrozaron y salió a aclarar: «Quiero que Milei gane en 2027»

Pidió llevar el dólar a $1.800, los libertarios lo destrozaron y salió a aclarar: «Quiero que Milei gane en 2027»


El economista Luciano Cohan quedó en el centro de una fuerte polémica en las redes sociales después de recomendarle al Gobierno de Javier Milei que permita una suba del dólar hasta los $1.800 en los próximos dos o tres meses. Su planteo, orientado a estimular el crecimiento económico y reducir los riesgos de cara a las elecciones presidenciales de 2027, provocó una ola de críticas entre usuarios libertarios.

Lejos de retroceder, Cohan volvió a pronunciarse este viernes y explicó los motivos de su recomendación. Además, dejó una definición política contundente: «Quiero que Milei gane en 2027».

«Una lluvia de amor libertario recibí ayer por decir que hay que subir el tipo de cambio. Voy con algunas aclaraciones», comenzó su descargo, en tono irónico.



El economista aclaró que mantiene un profundo respeto por el equipo económico de Luis Caputo y destacó los resultados obtenidos desde diciembre de 2023. Sin embargo, insistió en que la estrategia cambiaria actual podría estar generando costos sobre la actividad económica que el Gobierno debería considerar.

Por qué Luciano Cohan propone llevar el dólar a $1.800″Creo que el Gobierno tiene que devaluar, que tiene que llevar el dólar a 1.800 en un plazo de dos o tres meses», sostuvo Cohan en su intervención original.

El economista explicó que su recomendación no responde a una defensa tradicional del tipo de cambio real alto ni a una preocupación excesiva por la apreciación cambiaria. Su argumento central es que el balance entre los costos y beneficios de una devaluación cambió sustancialmente.



Según su análisis, la estabilización de los últimos años redujo la sensibilidad de los precios a los movimientos del dólar. Por eso, considera que una depreciación gradual del peso tendría un impacto inflacionario mucho menor que en otros períodos de la historia argentina.

Cohan estimó que una suba del tipo de cambio de entre 15% y 20%, distribuida a lo largo de varios meses, podría agregar apenas uno o dos puntos porcentuales a la inflación acumulada durante ese período.

«No creo que una suba del dólar de 200 pesos provoque una explosión inflacionaria», reforzó en su aclaración de este viernes.



Como antecedente, recordó que el dólar pasó de $1.000 a $1.500 durante el año pasado sin provocar, según su interpretación, una aceleración descontrolada de los precios.

La advertencia sobre la economía: «Si los dos trimestres de estancamiento se convierten en seis, estamos fritos»La preocupación central de Cohan no es exclusivamente cambiaria. Es, fundamentalmente, el crecimiento económico.

«En los últimos seis meses, la economía claramente fue para abajo. Si los dos trimestres de estancamiento se convierten en seis, estamos fritos», advirtió.



Según el economista, distintos sectores productivos están sufriendo las consecuencias del actual nivel del tipo de cambio. Entre ellos mencionó especialmente al turismo y a la construcción privada, cuya recuperación considera insuficiente.

Su diagnóstico es que la falta de crecimiento comienza a alimentar las dudas sobre el escenario electoral de 2027, generando un círculo de incertidumbre que termina afectando las decisiones de inversión y consumo.

En ese contexto, sostuvo que el aumento del riesgo país, que en su descripción pasó de 400 a 900 puntos básicos, refleja el deterioro de las expectativas.



«La economía empieza a operar en un régimen distinto. Se pone en modo espera. De a poco, las decisiones que se pueden postergar se postergan», explicó.

El problema del crédito y el temor a una nueva suba de tasasUno de los argumentos más relevantes de Cohan tiene que ver con el funcionamiento del sistema financiero.

El economista relató una conversación con un banquero que le reconoció que las entidades están restringiendo el financiamiento por temor a una nueva escalada de las tasas de interés durante el próximo año electoral.



«Yo no puedo dar crédito hoy porque el comité de riesgo no lo aprueba por miedo a que el Banco Central haga el año que viene lo mismo que hizo el año pasado», le habría explicado el ejecutivo.

Para Cohan, ese comportamiento anticipatorio está perjudicando la recuperación económica incluso antes de que comience formalmente el período electoral.

Su razonamiento es que, si el Gobierno permite una corrección cambiaria ahora, podría disminuir la presión futura sobre el Banco Central y evitar que tenga que defender al peso mediante tasas de interés más elevadas o utilizando reservas.



«Sin crédito, la economía difícilmente puede crecer», resumió.

Creo que el Gobierno tiene que devaluar.

Comprar reservas mucho más agresivamente y llevar el dólar a $1.800 en 2 o 3 meses.

No porque me haya vuelto defensor del tipo de cambio alto, sino por el balance de riesgos y beneficios.

Cuatro razones en 3 minutos

— Luciano Cohan (@LucianoCohan) November 5, 2026
La aclaración tras las críticas libertarias: «Quiero que Milei gane en 2027″Después de la repercusión negativa que generaron sus declaraciones, Cohan buscó dejar en claro que su propuesta no constituye un cuestionamiento general al programa económico oficial.



«Tengo mucho respeto por el equipo económico. Los vi hacer cosas desde 2023 que no creí que iba a ver en mi vida. Pensar que tal o cual decisión debería ser diferente no cambia eso», escribió.

Y agregó: «Una cosa es estar en la trinchera, otra acá en Twitter opinando».

Su aclaración más contundente fue política: «Quiero que Milei gane en 2027 —y, de hecho, es lo que creo que va a pasar— y, en consecuencia, me preocupa el crecimiento».



Cohan considera que el riesgo electoral existe y que ignorarlo podría resultar contraproducente. Su propuesta consiste en modificar preventivamente algunas condiciones financieras para evitar que la incertidumbre del año próximo termine paralizando la economía durante demasiado tiempo.

Cómo podría subir el dólar sin cambiar el régimen cambiarioOtro punto que Cohan buscó aclarar es que su propuesta no requiere necesariamente un cambio formal de régimen cambiario.

Según explicó, el Banco Central podría permitir una mayor depreciación del peso mediante una política más agresiva de compra de reservas.



«Esto ni siquiera implica un cambio de régimen. No requiere anuncios ni modificar las reglas de juego», sostuvo.

El economista considera que una mayor intervención compradora del BCRA permitiría que el tipo de cambio encuentre un nivel superior sin necesidad de introducir nuevas restricciones ni alterar las reglas vigentes.



También cuestionó lo que en economía se conoce como fear of floating, o miedo a la flotación cambiaria: la resistencia a permitir movimientos del dólar por temor a su impacto inflacionario.

A su entender, ese riesgo está sobredimensionado en las condiciones actuales, caracterizadas por una economía con baja monetización y una actividad que muestra señales de debilidad.



El riesgo de llegar a las elecciones de 2027 con una economía en recesiónLa advertencia final de Cohan apunta directamente al escenario que podría enfrentar el Gobierno durante el próximo año.

El economista teme que la decisión de evitar una corrección cambiaria en el presente termine obligando al Banco Central a aplicar una política monetaria más restrictiva cuando aumente la incertidumbre electoral.

«Si la respuesta vuelve a ser subir las tasas, el riesgo es llegar a las elecciones con la economía en recesión», señaló.



Para Cohan, el Gobierno debería evaluar si mantener contenido el dólar hoy no está generando un costo demasiado elevado en términos de actividad, crédito e inversión.

«Que por tratar de evitar hoy una corrección cambiaria estemos generando las condiciones para una economía estancada durante todo el año que viene», sintetizó sobre su principal preocupación.

De todas maneras, cerró su explicación reconociendo que su diagnóstico está abierto al debate y que no pretende presentar su propuesta como una solución indiscutible.



«No digo que tenga razón, ni estoy completamente convencido. Pero creo que es un riesgo que vale la pena discutir», concluyó.