Neuquén explota y el conurbano se hunde: la Argentina que ya no mira igual

Neuquén explota y el conurbano se hunde: la Argentina que ya no mira igual


Te lo dejo bien cargado de links internos de El Economista, sobre todo en los ejes donde hay cobertura directa: economía a dos velocidades, consumo, industria, empleo, Vaca Muerta, Neuquén, RIGI, minería y apreciación cambiaria. Mantengo el texto intacto.

Para algunos analistas, la economía marcha a dos velocidades; para otros, directamente está partida en dos. En cualquiera de esos casos, la amplia brecha que separa a los sectores ganadores de los perdedores no solo viene reconfigurando un nuevo modelo económico, sino que está transformando la geografía productiva del país.

Las caras más visibles y antagónicas de esa reconversión son Neuquén, una provincia que exhibe niveles de actividad, consumo y expectativas en fuerte crecimiento, y el Gran Buenos Aires, que presenta tendencias opuestas, según un estudio de la consultora Moiguer.



«El promedio del país ya no alcanza para entender al consumidor; Argentina dejó de ser un solo estado de ánimo», dijo a El Economista Martín Eandi, gerente de Moiguer. «En todos los conurbanos, incluso en el de Neuquén, hay un peor humor social que en el interior de cada una de las regiones analizadas dado que dependen de actividades que hoy están en caída», agregó.

El severo ajuste fiscal y monetario, la apertura comercial en un contexto de apreciación cambiaria y el lanzamiento del Régimen de Incentivo para las Grandes Inversiones (RIGI), por citar solo algunas de las políticas centrales del gobierno de Javier Milei, vienen impactando en forma muy diferente en cada una de las regiones del país. Esa brecha está provocando un efecto novedoso. «En el modelo anterior la evolución de la actividad económica venía muy de la mano del consumo masivo, pero en el actual esquema esas dos variables se escinden: mientras el PBI crece, el consumo cae», dijo Eandi.

A comienzos de 2023, los niveles del Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE) y del consumo masivo total convergían en un mismo punto. Desde entonces, la brecha empezó a crecer, una tendencia que terminó de acelerarse en los primeros meses de este año. Con eso, en mayo pasado el EMAE estaba 9 puntos porcentuales por arriba del registro de 2023, pero el consumo masivo, en cambio, se encontraba 25 puntos por debajo de aquel nivel.



Las causas de esas dos líneas que se separan cada vez más no tienen secretos: mientras la actividad económica logra sacar la cabeza del agua gracias al boom del petróleo, el gas, la minería y el agro, el consumo masivo retrocede como efecto de las caídas de la industria, construcción y comercio, los sectores más demandantes de empleo. Esas dos realidades se reflejan en el territorio.

En esa línea, el estudio de Moiguer describe, por un lado, a Neuquén como un «oasis». De la mano de Vaca Muerta, el Producto Bruto Geográfico de esa provincia registró un crecimiento del 36,9% entre 2023 y 2025. Ese salto de la actividad económica dio impulso, aunque en mucha menor magnitud, al empleo privado registrado en la provincia, que creció 5,8% entre noviembre de 2023 y febrero pasado.

En ese marco, el estudio -basado en una encuesta online continua a una población general de 16 a 65 años con 1.300 casos mensuales en el AMBA, interior bonaerense, Córdoba, Salta, Mendoza, Neuquén más ocho focus groups virtuales- identificó en la provincia donde está enclavada Vaca Muerta un escenario de optimismo que se contrapone a lo que sucede en buena parte del país. En Neuquén, el 74% de los encuestados realizó gastos suntuarios, 10 puntos porcentuales más que en el promedio nacional. Además, el 31% realizó compras en el exterior en los últimos meses, 15 puntos más que en el AMBA. Ese contexto se traslada a las expectativas: el 45% espera que en los próximos doce meses el consumo va a mejorar o va a mejorar mucho, 18 puntos más que en el promedio del país.



La contracara de esa euforia es la Provincia de Buenos Aires. Allí, el Producto Bruto Geográfico cayó 2,5% en los últimos dos años, y el empleo descendió 3,6%. Con eso, el Gran Buenos Aires es definido por el trabajo de Moiguer como «el pato de la boda» del esquema económico. De los focus groups realizados en el conurbano bonaerense, surge una frase que promedia el sentimiento general: «es una situación complicada, el dinero a veces tiende como a esfumarse más rápido. La plata empieza a ser un problema para personas que nunca fue un problema antes».

Entre los extremos de Neuquén y el Gran Buenos Aires, en el resto del país las brechas están más matizadas. La evolución de la actividad económica en Salta (+2,9%) y Córdoba (+0,5%) corrió en los últimos dos años en línea con el promedio nacional (+0,5%). En todo caso, Salta exhibe la mirada más optimista. Por caso, el 47% está planeando comprar bienes durables (17 puntos porcentuales más que en el promedio del país) y el 46% tiene expectativas optimistas respecto del futuro, once puntos más que el promedio nacional.

Con todo, Salta también replica a menor escala una tendencia nacional clave. Aunque el Producto Bruto Geográfico creció 2,9% entre 2023 y 2025, el empleo privado registrado cayó 5,9% entre noviembre de 2023 y febrero de 2026. «La actividad petrolera suele mover empresas de servicios, algo que la actividad minera no genera tanto», dijo Eandi. «Además, la recaudación por regalías de minería también es menor que la petrolera, por lo que la provincia no puede motorizar empleo con obra pública», añadió.



En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el consumo se mantiene más que en el conurbano empujado por sector financiero y servicios. Sin embargo, el 25% si bien no redujo consumos suntuarios, sí restringió gastos cotidianos. En Mendoza, en tanto, sigue predominando el optimismo, aunque viene cediendo: el 40% tiene expectativas favorables con respecto al futuro del país, pero solo el 27% proyecta una mejora de capacidad de consumo del hogar, 14 puntos porcentuales menos que en el segundo semestre del año pasado.

A eso se agregan las provincias que no cuentan ni con un gran desarrollo industrial ni tampoco con extraordinarios recursos naturales. Uno de esos casos es Entre Ríos, donde la crisis de los sectores forestal, arrocero y avícola vienen golpeando con fuerza. «El Noreste muestra niveles de mal humor social que en algunos casos llegan a ser más altos que los de Buenos Aires», señaló Eandi. «Incluso en el Eje Patagónico también hay diferencias: por un lado, Santa Cruz está siendo traccionado por una actividad minera, sobre todo de oro y plata, que creció mucho, pero, por el otro, ciudades de la Patagonia atlántica, como Comodoro Rivadavia, perdieron mucho empleo y allí hay zonas de alta conflictividad laboral y de pauperización».

¿Habrá efecto electoral?El cambio de modelo económico y su correlato territorial vienen dejando afuera del crecimiento a las regiones más pobladas. De hecho, en el informe de desempleo del segundo trimestre elaborado por el Indec, por arriba del promedio nacional del 7,9%, las regiones que encabezan los índices de desocupación entre las 31 áreas urbanas reveladas son el Gran Rosario (11,5%), Gran Córdoba (10,5%) y Mar del Plata (9,9%).



«Un ejemplo de que las zonas urbanas tienen un peor humor social que el interior es lo que sucede en Córdoba: mientras en la capital de la provincia viene cayendo el optimismo, en las localidades del interior se mantiene un alto nivel de expectativa», señaló Eandi.

Uno de los interrogantes que surgen de este nuevo escenario es si la concentración de la riqueza no solo entre los segmentos sociales, sino también a nivel geográfico podría tener efectos electorales. Por caso, en el AMBA, donde solo el 29% espera estar mejor o mucho mejor en los próximos doce meses según el estudio de Moiguer, viven uno de cada tres argentinos.

Desde el gobierno suelen minimizar esos efectos y creen que el actual contexto es una consecuencia esperable del cambio de modelo. De hecho, el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, proyectó en una reciente entrevista con el Financial Times que unos 4 millones de personas podrían mudarse desde Buenos Aires hacia otras regiones del país en los próximos 30 años.



Sin embargo, esas expectativas de mediano y largo plazo están lejos de poder aliviar las urgencias del presente. «De los focus group surge que la gente empieza a tener la certeza de que el país está creciendo, pero que ellos no van a ver esos beneficios, que Vaca Muerta puede registrar récords de rupturas, de producción de gas y de exportaciones, pero que, al mismo tiempo, la tarifa de gas está cada vez más cara y el precio de la nafta sube», dijo Eandi. «Hay una aceptación de que lo anterior no funcionaba, pero la mayoría de la gente no tiene claro hacia dónde va el nuevo proyecto de país, adónde va a invertirse todo ese excedente que surge de los sectores ganadores para que se conecten el crecimiento con el consumo», concluyó.