La economía argentina volvió a dar una señal de alerta en julio.
Después de varios meses en los que los datos de actividad mostraron una dinámica errática, con avances y retrocesos, un nuevo indicador privado anticipa que la economía habría sufrido una caída mensual de 1,1% en julio y alcanzado su nivel más bajo de todo 2026.
La estimación surge del nuevo Índice Líder de Actividad Analytica (ILA), elaborado por la consultora Analytica -la consultora que capitanean Ricardo Delgado y Claudio Caprarulo- para intentar anticipar la evolución del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) que publica el Indec.
El dato resulta especialmente relevante porque llega después de que los últimos números oficiales de actividad ya encendieran luces amarillas entre los economistas.
Según el indicador, la actividad retrocedió 1,1% en julio respecto de junio, aunque todavía se ubicó 0,7% por encima de julio de 2025.
Pero el dato más inquietante aparece al mirar la evolución de los últimos meses: julio habría marcado un nuevo mínimo para la actividad económica en 2026, incluso por debajo del nivel registrado en febrero.
La economía volvió a caer en julioAnalytica decidió desarrollar el indicador ante los cambios que, según la consultora, experimentaron los determinantes del crecimiento económico bajo el nuevo régimen macroeconómico.
El ILA combina información de alta frecuencia proveniente de distintos sectores, consumo, crédito, industria, energía y producción, entre otras variables.
La intención es construir una suerte de termómetro anticipado de la economía argentina antes de que el Indec publique el EMAE.
Y el primer panorama que deja julio no es alentador.
La caída mensual fue generalizada y la mayoría de los indicadores relevados terminaron en terreno negativo.
Además, varios de los sectores que sufrieron las mayores contracciones tienen un peso significativo sobre el resto de la estructura productiva.
Es el caso de la industria automotriz, la siderurgia y la construcción.
La dinámica confirma una economía que desde hace meses muestra enormes diferencias entre sectores. El economista Santiago Bulat ya había advertido sobre una economía «partida», con actividades que crecen mientras otras siguen mostrando fuertes dificultades.
Autos: uno de los grandes responsables de la caídaEl sector automotriz fue uno de los principales responsables del retroceso de julio.
Según el relevamiento de Analytica, la producción de vehículos cayó 13,8% mensual, mientras que las ventas a concesionarios retrocedieron 6,8%.
Esta vez, además, la caída alcanzó simultáneamente a la oferta y a la demanda mayorista.
El deterioro se suma a un escenario que ya venía siendo complejo para las terminales: la producción automotriz acumula una fuerte caída durante 2026.
La apertura importadora, una competencia creciente, la pérdida de poder adquisitivo y la debilidad de la demanda conformaron un escenario mucho más desafiante para uno de los complejos industriales más importantes del país.
Construcción: cayeron el cemento y los materialesLa construcción también profundizó su retroceso durante julio.
El consumo de cemento cayó 6,2% mensual, mientras que el Índice Construya registró una baja de 0,8%.
El dato resulta particularmente significativo porque ambos indicadores se movieron en la misma dirección por primera vez en varios meses.
Hasta ahora era frecuente observar comportamientos divergentes entre ambos como consecuencia de las diferencias entre la obra pública y la construcción privada.
El sector viene atravesando un escenario complejo, con costos elevados en dólares y una demanda que todavía encuentra dificultades para despegar. Por eso, empresarios y desarrolladores vienen reclamando mecanismos que permitan reactivar el crédito hipotecario y estimular nuevamente la construcción.
Industria y siderurgia: enormes diferencias dentro del mismo sectorLa siderurgia dejó uno de los cuadros más heterogéneos del relevamiento.
La producción de hierro aumentó 19,5% mensual, recuperándose parcialmente del fuerte retroceso del mes anterior.
También mejoró 3,1% la producción de acero crudo.
Pero otros segmentos sufrieron desplomes muy fuertes.
La producción de acero plano cayó 15%, mientras que el acero laminado en frío se hundió 26,3%, convirtiéndose en uno de los indicadores con peor desempeño de julio.
La debilidad coincide con las señales que vienen apareciendo en otras ramas industriales. La actividad metalúrgica, por ejemplo, también atraviesa un 2026 marcado por bajos niveles de utilización de capacidad instalada y dificultades para recuperar producción.
Petróleo en alza, pero gas y electricidad retrocedieronEl frente energético volvió a mostrar comportamientos diferentes.
La producción de petróleo crudo aumentó 1,1% mensual, convirtiéndose en uno de los indicadores positivos de julio.
Sin embargo, la producción de gas cayó 0,5% y la demanda eléctrica de grandes usuarios retrocedió 1,5%.
La divergencia vuelve a mostrar una característica que atraviesa buena parte de la economía argentina: algunos sectores vinculados con recursos naturales mantienen una dinámica expansiva mientras ramas más relacionadas con el mercado interno continúan mostrando debilidad.
El agro volvió a salvarse de la caídaUno de los pocos sectores que logró escapar del rojo fue el campo.
El patentamiento de maquinaria agrícola aumentó 4,8% mensual, recuperando parte del terreno perdido durante los meses anteriores.
La mejora llegó después de una campaña agrícola 2025/26 récord, aunque la industria argentina de maquinaria agrícola todavía enfrenta fuertes dificultades pese al boom de producción de granos.
Al mismo tiempo, el Índice de Actividad de la Cadena Agropecuaria (IACA-BCR) avanzó 0,2% mensual.
El crecimiento fue moderado debido al cierre de la cosecha de soja y al avance de la recolección de maíz y sorgo.
La molienda de oleaginosas y la producción láctea funcionaron como principales sostenes frente a la debilidad de las faenas y el procesamiento de cereales.
El agro sigue siendo así uno de los principales motores de una economía en la que la campaña 2025/26 alcanzó niveles récord de producción.
Consumo y crédito: señales contradictoriasLos indicadores vinculados con el consumo también mostraron una foto difícil de interpretar.
Por un lado, la recaudación del IVA aumentó 2,5% mensual, mientras que los préstamos al sector privado crecieron 1,2%.
La recaudación de la seguridad social también avanzó 0,4%.
Son indicadores que muestran cierta resiliencia dentro del circuito formal de la economía.
Pero del otro lado apareció una señal mucho más negativa.
La confianza del consumidor de la Universidad Torcuato Di Tella cayó 4,8% mensual.
El deterioro coincide con otras señales que vienen mostrando que la recuperación del consumo sigue siendo muy desigual y que varios segmentos continúan registrando importantes caídas.
También cayeron exportaciones e importacionesEl comercio exterior tampoco logró escapar del retroceso.
Las importaciones de bienes disminuyeron 4,5% mensual, mientras que las exportaciones cayeron 4,9%.
La baja simultánea de ambos flujos refuerza la señal de menor dinamismo económico durante julio.
El escenario aparece además en momentos en que el mercado laboral continúa mostrando dificultades. El empleo privado formal acumula doce meses consecutivos de caída y desde noviembre de 2023 se perdieron alrededor de 241.000 puestos.
La gran pregunta para la economía de MileiEl dato de julio todavía deberá ser confirmado más adelante por las estadísticas oficiales del Indec.
Pero el nuevo índice de Analytica suma otra señal de advertencia sobre el ritmo que tomó la economía durante el segundo semestre.
El dato interanual todavía permanece positivo: la actividad sería 0,7% mayor que un año atrás.
El problema aparece al mirar la secuencia de corto plazo.
Con una caída estimada de 1,1% mensual, julio habría llevado a la economía al nivel más bajo de todo 2026.
El desafío para los próximos meses será determinar si se trató simplemente de otro movimiento dentro del «serrucho» que viene caracterizando a la actividad o si, por el contrario, la combinación de menor producción industrial, debilidad de la construcción, caída automotriz y deterioro de la confianza comienza a configurar un freno más persistente para la economía argentina.
