«La actividad enfrenta vientos en contra»: JP Morgan pulverizó la proyección de crecimiento para Argentina a 1,5%

«La actividad enfrenta vientos en contra»: JP Morgan pulverizó la proyección de crecimiento para Argentina a 1,5%


El EMAE de julio, que mostró una economía cayendo casi 3% mensual, hizo que los principales jugadores del mercado recalcularan sus proyecciones. Uno de los bancos más bullish con el mileísmo, como JP Morgan, salió a podar las estimaciones de PBI de este año. Revisó su previsión de crecimiento para el tercer trimestre de 2026 a -4% (tasa trimestral anualizada y desestacionalizada) y redujo la proyección para el conjunto del año al 1,5% interanual. Para 2027, por ahora, mantiene la previsión de un crecimiento del 2,5% interanual, con las exportaciones como principal motor de la expansión (+11% interanual), mientras que el consumo privado registraría un aumento modesto (+0,4% interanual). O sea, el patrón heterogéneo de crecimiento seguirá en el año electoral. Mal dato para el Gobierno.

«La actividad sigue enfrentando importantes vientos en contra. La composición sectorial ofrece parte de la explicación. La minería y la producción de energía destinadas a la exportación generan una actividad limitada en los mercados internos, tanto mayoristas como minoristas. Lo que implica que el crecimiento de la producción impulsado por estos sectores se traduce solo modestamente en el comercio», dice el informe de JP Morgan.

La entidad apunta a que en general, «el patrón de altibajos» que caracterizó la actividad durante la primera mitad del año «parece haberse intensificado en julio, inclinando aún más a la baja los riesgos a corto plazo».



Los datos disponibles para agosto, acota JP Morgan, «apuntan a una persistente debilidad en la manufactura y la construcción». En cuanto a la demanda, los tres primeros trimestres del año estuvieron marcados por una combinación de inflación superior a la prevista en el primer trimestre —que erosionó el poder adquisitivo— y una desaceleración del crédito asociada al aumento de la morosidad.

No obstante, de cara al futuro, el principal banco de Estados Unidos afirma que «ambos factores deberían volverse menos restrictivos para los sectores sensibles al consumo». «Se espera que la inflación continúe moderándose, que el crédito en moneda local prolongue la recuperación iniciada en el segundo trimestre de 2026 y que el crecimiento general del crédito se beneficie de condiciones más flexibles para los préstamos en dólares», espera.

Sin embargo, dice que las condiciones del mercado laboral siguen siendo débiles. «El empleo urbano se mantuvo prácticamente sin cambios en julio, tras cinco meses consecutivos de contracciones moderadas, situándose un 1,1% por debajo de los niveles de hace un año», sostienen.



Para JP Morgan, es probable que las exportaciones netas también sigan actuando como factor de apoyo, «ya que no se prevé que la demanda interna se fortalezca lo suficiente como para generar una aceleración significativa de las importaciones, mientras que el crecimiento de las exportaciones debería mantener su tendencia al alza».

«No obstante, es probable que las perspectivas de crecimiento sigan siendo muy desiguales; los sectores orientados al mercado interno continuarán rezagados frente al desempeño más sólido de la minería, la agricultura y otras industrias vinculadas a la exportación», asegura la entidad estadounidense.

El informe del Morgan. – EE



Además, apunta a que es probable que «persista la doble restricción derivada de unas políticas monetaria y fiscal contractivas». «El marco macroeconómico sigue centrado en la estabilización mediante políticas restrictivas, aun cuando la economía se acerca a un año electoral», advierte.

La entidad, que a nivel global es manejada por Jamie Dimon, también destacó en su informe el aumento de la pobreza. Remarcó que casi un tercio de la población de Argentina vivía por debajo del umbral de pobreza durante el primer semestre de 2026. Esto equivale a aproximadamente 9,7 millones de personas que viven en 2,5 millones de hogares. «Este aumento revirtió gran parte de la mejora registrada a finales de 2025 y dejó la pobreza prácticamente sin cambios en comparación con el año anterior», alertó JP Morgan.

El factor principal, explica la entidad, fue la divergencia entre el costo de vida y el crecimiento de los ingresos de los hogares. La canasta básica de pobreza aumentó un 19,6% en comparación con el cuarto trimestre de 2025, mientras que el ingreso familiar per cápita creció solo un 11,5%. «La composición del crecimiento económico ofreció un alivio limitado, ya que la expansión se mantuvo concentrada en sectores que generan relativamente pocas oportunidades de empleo asalariado urbano», dijeron.



También influyeron factores temporales. La inflación mensual se aceleró nuevamente, pasando del 1,9% en agosto de 2025 al 2,9% tanto en enero como en febrero de 2026, mientras que los salarios y otras fuentes de ingresos nominales se ajustaron con rezago.

«Dado que la medición de la pobreza compara promedios semestrales, la aceleración de la inflación a principios de año se incorporó a la canasta de consumo antes de que los ingresos de los hogares se hubieran ajustado plenamente. Una mayor inflación en rubros no alimentarios también ejerció presión durante el período. Aun así, el deterioro interanual sigue siendo moderado», afirma JP Morgan.

El cálculo del banco marca los problemas que hubo: la canasta alimentaria aumentó un 35,7% interanual y la canasta total un 33,1% interanual, frente a un incremento del 31,3% en el ingreso per cápita de los hogares, lo que implica una caída del ingreso real de aproximadamente el 1,4%. «Bajo esta óptica, la variación de la pobreza respecto al año anterior parece pequeña y probablemente no significativa desde el punto de vista estadístico», concluye.