Inflación: advierten que julio fue un rebote y anticipan un dato clave para agosto

Inflación: advierten que julio fue un rebote y anticipan un dato clave para agosto


El 2,1% de inflación registrado en julio interrumpió tres meses consecutivos de desaceleración y volvió a colocar al Índice de Precios al Consumidor (IPC) por encima del 2%. Sin embargo, las proyecciones privadas no anticipan, por ahora, un cambio de tendencia: los analistas esperan que la inflación vuelva a ubicarse por debajo de ese nivel y se mueva entre 1,7% y 2% mensual hasta fin de año.

De acuerdo con el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central, consultoras y especialistas proyectan que ese ritmo se mantendrá al menos hasta enero de 2027. Para el cierre de este año, la estimación apunta a una inflación acumulada del 29,6%. El dato de julio, según distintos análisis privados, estuvo condicionado principalmente por factores estacionales vinculados con las vacaciones de invierno.

Inflación de agosto: esperan que vuelva a perforar el 2%La Fundación Libertad y Progreso proyectó para agosto una inflación del 1,8% y anticipó que la variación mensual podría mantenerse por debajo del 2% durante el resto del año. La desaceleración estaría explicada por una menor presión de Alimentos y bebidas no alcohólicas y por la normalización de rubros como Recreación y cultura una vez finalizado el receso invernal. La entidad también destacó como factores de fondo la política monetaria y el orden fiscal.



El economista Julián Neufeld planteó que «resulta crucial desglosar las raíces del rebote de la inflación en dos tipos» y diferenció los factores estacionales de los estructurales. Sobre los primeros, explicó: «Tal como vimos en el IPC CABA, los bienes y servicios relacionados con el turismo y actividades recreativas subieron de precio sustancialmente por el aumento de la demanda impulsado por las vacaciones de invierno. Lo vemos reflejado en los bienes estacionales del mes, que subieron en 4,5% e incidieron con 0,41 p.p. en el índice».

El dólar y el impacto sobre los alimentosNeufeld también puso el foco en el movimiento del dólar y su traslado a los precios. «Tuvimos una mayor incidencia del rubro de alimentos y bebidas no alcohólicas en relación con el mes pasado. La depreciación del tipo de cambio mayorista entre mayo y julio rondó el 6%; como consecuencia, los bienes transables sufren el efecto de pass through, siendo este rubro con gran peso en la canasta el primero damnificado», explicó. Aun así, consideró que se trató de «un rebote motivado por factores transitorios» y destacó que la inflación núcleo fue del 1,8%, apenas por encima del 1,6% previo.

El director ejecutivo de Libertad y Progreso, Aldo Abram, coincidió con ese diagnóstico. «La buena noticia es que se confirma que este aumento fue principalmente estacional. Ya en la última semana de julio nuestros relevamientos mostraron una desaceleración de la inflación, una tendencia que continuó hasta ahora», señaló. Según explicó, durante las vacaciones aumentan los gastos en entretenimiento, transporte, hoteles y restaurantes, mientras que los ajustes de las tarifas de servicios públicos también contribuyeron a que el IPC superara el 2%.



Por qué creen que julio no marcó un cambio de tendenciaLas primeras mediciones de agosto refuerzan esa lectura. El economista jefe de la fundación, Diego Piccardo, aseguró que «la inflación muestra señales alentadoras en las primeras semanas de agosto» y consideró que la aceleración de julio habría respondido principalmente al efecto de las vacaciones de invierno.

Piccardo destacó que Restaurantes y hoteles y Recreación y cultura aportaron conjuntamente 0,44 puntos porcentuales a la inflación del mes anterior y 0,64 puntos en julio. «La diferencia fue de aproximadamente 0,2 puntos, prácticamente la misma magnitud en que se aceleró la inflación entre ambos meses», explicó. Por eso, concluyó que «el dato de julio no parecería marcar un cambio de tendencia».

Qué proyecta el mercado hasta fin de añoEl escenario base de los analistas apunta así a una desaceleración después del 2,1% de julio, aunque con la inflación todavía moviéndose cerca del 2% mensual. Las proyecciones ubican los registros de los próximos meses dentro de una franja de 1,7% a 2%, mientras el mercado seguirá de cerca la evolución del dólar, los alimentos, las tarifas y la inflación núcleo para determinar si julio fue efectivamente un fenómeno transitorio o el comienzo de una mayor resistencia en la baja de los precios.