El economista que escucha Milei reveló cuál es la receta para que los argentinos ganen más

El economista que escucha Milei reveló cuál es la receta para que los argentinos ganen más


La Argentina enfrenta una de las preguntas económicas y políticas más importantes de los próximos años: ¿cómo conseguir que los argentinos ganen más dinero y puedan llegar a fin de mes sin dificultades e, incluso, ahorrar?

El interrogante aparece en medio de la transformación económica impulsada por Javier Milei, que reivindica la estabilización, el equilibrio fiscal y las reformas estructurales, pero enfrenta una realidad incómoda: muchas familias siguen teniendo dificultades para afrontar sus gastos cotidianos, acaso más que antes por el sinceramiento de los precios de las tarifas.

De hecho, una encuesta reveló que dos de cada tres argentinos se quedan sin dinero antes del día 20. No significa necesariamente que dejen de consumir, sino que deben recurrir a ahorros, endeudamiento o ajustes para afrontar los últimos días del mes.



En ese contexto, Alberto Ades, uno de los economistas más valorados por Milei, publicó una reflexión que apunta directamente al corazón del problema.

El economista, que recientemente expuso ante el Presidente y su gabinete, planteó una hoja de ruta para recuperar el crecimiento de los ingresos sin repetir los desequilibrios históricos de la Argentina.

«Porque una cosa es ajustar nuestro nivel de vida a lo que podemos financiar y otra, muy distinta, es resignarnos a que nuestros ingresos no puedan volver a crecer», escribió.



La receta para ganar más: productividad, inversión y mejores salariosEl planteo de Ades parte de una premisa fundamental: para que los argentinos puedan consumir más de manera sostenible, primero necesitan producir más valor.

La clave es la productividad. No se trata necesariamente de trabajar más horas, sino de producir más por cada hora trabajada mediante tecnología, educación, infraestructura y una mejor organización de los recursos.

«La riqueza de un país no depende solamente de cuántas personas trabajan, ni de cuánto trabajan, sino de cuánto valor pueden generar con su trabajo», explicó.



El argumento conecta con uno de los grandes problemas estructurales de la economía argentina: su baja productividad.

Y también con el diagnóstico que el propio Ades presentó sobre el dólar, la competitividad y las reformas necesarias.

Para el economista, acumular capital permite aumentar la producción, pero el crecimiento sostenido del ingreso por habitante depende, en última instancia, de las mejoras de productividad.



El dato que preocupa: Argentina ahorra e invierte mucho menos que sus vecinosAdes presentó cifras que muestran la magnitud del desafío.

Según los datos que citó, el ahorro privado argentino representó apenas el 11,2% del PBI en 2025, frente al 21,7% de Perú y el 23,9% de Chile.

La inversión total alcanzó solamente el 14,3% del PBI argentino, contra el 21,1% de Perú y el 24,1% de Chile.



Es decir, dos economías vecinas ahorran aproximadamente el doble e invierten proporcionalmente mucho más.

La comparación resulta particularmente relevante en un momento en que la debilidad de la inversión y del consumo plantea interrogantes sobre la sostenibilidad del crecimiento argentino.

Pero Ades también identificó una paradoja: los argentinos acumulan aproximadamente US$ 446.000 millones en activos externos, según estimaciones del FMI que cita en su publicación.



¿Por qué tanto patrimonio fuera del país y tan poca inversión doméstica?

La respuesta, sostiene, está en décadas de inflación, devaluaciones, confiscaciones e inestabilidad.

«El desafío no es convencer a los argentinos de que deben traer su dinero. Es construir una economía en la que quieran invertirlo», afirmó.



El equilibrio fiscal y los dólares del exterior: las otras dos clavesLa receta de Ades incluye otros dos componentes fundamentales.

El primero es el ahorro público. Cuando el Estado gasta sistemáticamente más de lo que recauda, necesita financiar esa diferencia mediante deuda, recursos del sistema financiero o emisión monetaria.

Por eso, considera que el equilibrio fiscal no solamente contribuye a estabilizar la economía: también permite crear condiciones para financiar más inversión productiva.



El segundo componente es el ahorro externo. Argentina puede recurrir a capitales internacionales para financiar inversiones, pero debe procurar que esos recursos se destinen a proyectos rentables, capaces de generar ingresos y afrontar sus obligaciones.

El objetivo es evitar que el endeudamiento vuelva a utilizarse para sostener artificialmente niveles de consumo que la economía no puede financiar.

La gran pregunta para Milei: ¿cuándo llegará la mejora al bolsillo?El análisis de Ades ofrece una perspectiva optimista: Argentina no está condenada a mantener indefinidamente sus actuales niveles de ingreso.



Sin embargo, también deja planteada una tensión fundamental para el Gobierno.

La inversión, la productividad y la reconstrucción de la confianza necesitan tiempo. Las familias, en cambio, tienen que pagar sus cuentas todos los meses.

Ese desfasaje explica buena parte del debate sobre la distancia entre los indicadores macroeconómicos y la realidad de los salarios.



El desafío de Milei no consiste únicamente en estabilizar la economía, sino en conseguir que esa estabilidad se transforme en mejores ingresos disponibles, empleos de calidad y mayor capacidad de consumo.

Ades resume su propuesta con una frase que sintetiza el objetivo de largo plazo:



«En definitiva, el objetivo no es solamente conseguir que el consumo sea compatible con nuestros ingresos presentes. Es lograr que esos ingresos crezcan sostenidamente, para que podamos consumir cada vez más sin volver a hipotecar el futuro».

Y deja abierta una pregunta decisiva: si Argentina consigue recuperar el ahorro y atraer inversiones, ¿en qué sectores debería invertir para generar el mayor crecimiento posible?



La respuesta será fundamental para determinar si la transformación económica consigue traducirse, finalmente, en una mejora concreta del nivel de vida de los argentinos.